La selección de Panamá cerró este miércoles con una victoria de 4-2 sobre República Dominicana en el estadio Rommel Fernández, en una noche que no solo dejó goles, sino también una sensación de despedida. Fue el último abrazo con su afición antes de viajar al Mundial, y quizá también el inicio del adiós para una generación que marcó una época en el fútbol panameño.
Desde el arranque, el conjunto dirigido por Thomas Christiansen buscó imponer condiciones. La presión alta dio sus frutos al minuto 16, cuando Tomás Rodríguez aprovechó una serie de rebotes dentro del área para abrir el marcador con un remate al ángulo izquierdo, firmando su cuarto gol con la selección.
Panamá mantuvo el control durante gran parte de la primera mitad y amplió la ventaja al minuto 44 con un potente disparo de Víctor Griffith desde fuera del área, sorprendiendo al guardameta rival para el 2-0 antes del descanso.

En el complemento, República Dominicana reaccionó temprano. Apenas al minuto 47, Mariano Díaz descontó y metió nuevamente a su equipo en el partido, aprovechando desajustes defensivos tras los cambios realizados por Panamá.
Sin embargo, La Roja volvió a golpear al minuto 57 con una gran acción individual de Cecilio Waterman, quien se quitó al portero y definió con clase para el 3-1, alcanzando las 15 anotaciones con la selección nacional.

El encuentro volvió a apretarse al minuto 68, cuando Erick Japa aprovechó un descuido defensivo de Fidel Escobar para marcar el 3-2, dejando un cierre de partido abierto y con tensión en el Rommel.
Panamá tuvo ocasiones para ampliar la ventaja, como la clara oportunidad de Alberto Quintero al minuto 85, pero fue finalmente Kadir Barría quien sentenció el compromiso. Al minuto 88, el delantero del Botafogo apareció en el área para marcar el 4-2 definitivo, firmando su segundo gol con la selección.

Con el pitazo final (90+2), el resultado pasó a un segundo plano. La Roja se despidió de su gente entre aplausos, con la certeza de que este grupo ya dejó su huella al estar en su segunda Copa del Mundo y construir un camino de crecimiento y competitividad.
Porque, más allá del marcador, la noche tuvo un aire distinto. Para varios referentes, pudo haber sido su último partido en casa con la selección. Y en el banquillo, Thomas Christiansen también podría haber vivido su despedida en el Rommel, cerrando un ciclo que comenzó en 2020 y que devolvió ilusión al fútbol panameño.

