Tuvieron que pasar siete partidos, un trago amargo y dos décadas para que Panamá finalmente pudiera celebrar una victoria en el Estadio Hiram Bithorn.
La historia cambió la noche del domingo 8 de marzon cuando la selección panameña derrotó 4-3 a Canadá en el Clásico Mundial de Béisbol, un triunfo cargado de significado luego de la dolorosa derrota del sábado en entradas extras frente a Puerto Rico.
Panamá respondió con carácter. Lo hizo apoyándose en su pitcheo, en una ofensiva oportuna y en una serie de decisiones estratégicas que inclinaron el juego a su favor.
Estas fueron las claves del primer triunfo panameño en San Juan.
Presión constante en las bases
Panamá generó tráfico durante casi toda la noche. La ofensiva conectó 11 imparables y además negoció tres bases por bolas, una combinación que obligó a los lanzadores canadienses a trabajar bajo presión.
El cambio que cambió el juego
La decisión estratégica más importante llegó en el sexto episodio. El manager José Mayorga movió sus fichas desde la banca y llamó como bateador emergente a Rubén Tejada.
RUBÉN TEJADA COMES THROUGH AND PANAMA TAKES A 3-2 LEAD ON A CHAOTIC PLAY! pic.twitter.com/XSSCt8f8JB
— Talkin' Baseball (@TalkinBaseball_) March 9, 2026
El resultado fue inmediato: un hit - y error- remolcador de dos carreras que cambió el rumbo del partido y volteó el marcador. Fue el turno más importante de la noche y vino acompañado del grito de la afición que se emocionó con ver al Rookie estrenarse en su tercer certamen.
Bateo oportuno
El ataque panameño fue eficiente cuando realmente lo necesitaba. Panamá terminó con cuatro hits en once turnos con corredores en posición anotadora, una estadística clave en juegos cerrados.
Los protagonistas en esos momentos fueron Luis Castillo, Rubén Tejada y Enrique Bradfield Jr., quienes lograron producir en las situaciones de mayor exigencia.
Dominio del pitcheo y control del juego
El pitcheo panameño volvió a ser el pilar del equipo. Solo el abridor Jaime Barría y el relevista James González apenas concedieron una base por bola. C

ienfuegos, Mejía y Agrazal estuvieron impecables en este apartado.
Un triunfo con sello panameño… y canadiense
Curiosamente, el lanzador que se acreditó la victoria tiene una historia particular. Miguel Cienfuegos, panameño nacido en Quebec, lanzó dos entradas y un tercio con tres ponches para quedarse con el triunfo.
La jugada inesperada de la noche
La lluvia volvió a aparecer en San Juan, tal como ocurrió la noche anterior. El clima tuvo influencia directa en una jugada clave.
Con dos outs, Enrique Bradfield Jr. sorprendió con un toque que terminó elevándose detrás del lanzador. El intento parecía convertirse en el tercer out, pero el segunda base canadiense patinó sobre el césped sintético mojado, lo que permitió que Miguel Amaya anotara la decisiva cuarta carrera panameña.
Now Enrique Bradfield Jr. picks up an RBI bunt single to extend Panama's lead to 4-2! pic.twitter.com/EHb2ZMitDn
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Fue una jugada inesperada que terminó inclinando el desarrollo del partido.
Sin complejos ante los nombres grandes
Otro aspecto relevante fue la actitud ofensiva frente al pitcheo rival. Panamá no se intimidó ante dos de los nombres más importantes del staff canadiense.
Ante Jameson Taillon, la ofensiva panameña conectó dos hits y negoció dos bases por bolas. Luego, frente a James Paxton, llegaron cuatro imparables, una base por bolas y tres carreras.
El empuje desde las gradas
Aunque el juego se disputó en territorio boricua, Panamá volvió a sentirse acompañado. Por tercer día consecutivo, cientos de aficionados panameños se hicieron sentir en las tribunas del Estadio Hiram Bithorn.
Celebración de fanáticos panameños en el estadio Estadio Hiram Bithorn, en San Juan, tras la victoria de Selección de béisbol de Panamá sobre Canadá por 4 carreras a 3 en su tercer juego del Clásico Mundial de Béisbol 2026.
— La Prensa Panamá (@prensacom) March 9, 2026
Video: Guillermo Pineda pic.twitter.com/GbXpg2kDaC
El apoyo se había notado el viernes frente a Cuba, también el sábado ante Puerto Rico, y volvió a aparecer en la victoria contra Canadá, aportando un ambiente que empujó al equipo durante los momentos más tensos del partido.

