En tres minutos del tramo final, los que tardó el Manchester United en completar su remontada con los goles del portugués Bruno Fernandes que equilibró la ventaja visitante que adquirió con el de Jack Grealish, y el de Marcus Rashford, el que dio la vuelta, el conjunto de Old Trafford se apuntó el derby local contra el Manchester City que reaviva la Premier.
En la agitación final salió vencedor y reforzado el cuadro de Erik Ten Hag que en su quinta victoria seguida en la Premier logró enterrar el dominio que el cuadro del español Pep Guardiola había logrado imponer en las últimas ediciones del cara a cara vecinal.
El acierto en los últimos minutos de los reds premiaron su meritorio esfuerzo, especialmente en la primera parte, en la que el acierto le dio la espalda. Necesitó un azote, un gol en contra, firmado por Kevin De Bruyne, para apuntalar su coraje, volver a inclinar el choque hacia su lado, encontrar el acierto, y dejar en el teatro de los sueños los tres puntos. Por fin.
Llevaba tres derrotas seguidas en los derbys de Manchester el cuadro de Ten Hag, su peor racha desde la temporada 2013-14. Tenía pinta de que la tradición se iba a alargar también en esta campaña. Pero el United está al alza.
