Después de muchos años de trabajo y apoyo incondicional, la familia Amaya tuvo muchos motivos para disfrutar, al ver cómo su hijo, Miguel, hacía su sueño realidad y se convertía en el panameño 70 en jugar en las Grandes Ligas.
Así no los explica Max Amaya, padre de Miguel, quien considera ese instante como “el momento tan esperado”.
“Uno piensa que está preparado para todo y no es así. Había sensaciones que chocaban, al tener ganas de llorar y de reír”, dijo Max desde Chicago.
“Lo tratamos de llevar lo mejor posible para darle esa motivación a Miguel. Que viera unos padres tranquilos. Lo gozamos y nos divertimos mucho”, agregó.
Miguel, prospecto 14 de la organización, hizo su debut el pasado jueves 4 de mayo, en la derrota de los Cachorros de Chicago 4-3 ante los Nacionales de Washington.
“Lo vimos muy bien en el plato, con mucha concentración. Parecía un jugador de mucha experiencia. De verdad, Miguel ha madurado bastante”, señaló Max.
“Cuando hizo los contactos nos pusimos muy alegres, porque los turnos fueron bien trabajados, puso a trabajar a los lanzadores y eso provocó dos buenos batazos”, agregó.
Miguel se convirtió en el cuarto santeño en llegar a las Mayores, luego de que lo hicieran Ramiro Mendoza, Randall Delgado y José Caballero.
Mucho talento
Cirilo Cumberbatch, buscador de talento de los Cachorros, no pudo esconder su alegría al ver cómo Miguel Amaya daba un paso importante en su carrera profesional.
Y es que Cumberbatch considera que ha sido un proceso de varios años, en el máscara santeño superó varias adversidades gracias a su fortaleza mental.
“Él siempre se mantuvo positivo y seguía hacia adelante. También está el apoyo de su familia, de sus seres queridos y de las personas que están más cerca con él. Creo que eso lo ayudó, pero también tenemos que destacar su fortaleza mental”, manifestó Cumberbatch, quien recordó los inicios de Miguel.
“Era un niño que tenía cualidades y virtudes que se encuentran muy poco a corta edad. Esos son detalles que como scout te llaman mucho la atención. Vimos las cualidades que evaluamos, pero también estaban ahí sus actitudes y aptitudes que complementaban esas herramientas”, acotó.
Cumberbatch expresó que el joven pelotero tenía una defensa muy avanzada para su edad, un liderazgo natural.
“Puede ser que en los campeonatos nacionales no tuvo los mejores números ofensivos, pero siempre demostraba su mecánica, el swing y los turnos eran muy buenos. Solo se tenía que trabajar para lograr una mayor consistencia”, indicó Cumberbatch, quien tiene 11 años con los Cachorros.
“Hay que darle crédito a la organización y a todos los entrenadores que ha tenido en su carrera. El muchacho puede ser muy bueno, pero también necesita ser guiado. Ellos ayudan a optimizar y sacar lo mejor de cada jugador”, finalizó.


