El alemán Mick Schumacher (Haas), baja para el Gran Premio de Arabia Saudita de F1 este domingo, estaría “con toda seguridad listo para correr” y su retirada no se explica por causas de salud, aseguró el piloto un día después de su accidente en las clasificaciones.
Su monoplaza, sin embargo, quedó prácticamente desintegrado y su equipo optó por no reconstruirlo de urgencia y así conservar piezas de reemplazo para la próxima carrera, en Australia del 8 al 10 de abril.
“Hay que gestionar nuestros componentes y las piezas del coche”, explicó Schumacher ante la prensa desde el paddock del circuito de Yedá.
Durante la segunda parte de la sesión clasificatoria, el hijo de Michael Schumacher perdió el control de su monoplaza antes de impactar violentamente contra un muro.
Este accidente reavivó las preocupaciones en torno a un circuito muy rápido y estrecho, en el que los accidentes no perdonan y que cuenta un una visibilidad precaria en algunos tramos.
“No me corresponde a mí juzgar la seguridad, sino a los oficiales y a las personas que deciden”, respondió el piloto. “Pero creo que hay algunas cosas que habrá que analizar (...). Afortunadamente los coches son tan seguros hoy en día que fui capaz de salir”.
La sesión fue interrumpida inmediatamente después de su accidente, durante unos cincuenta minutos, el tiempo para un primer balance de la salud del piloto, y para retirar su monoplaza.
Las imágenes tomadas inmediatamente después resultaron preocupantes, con el piloto sin moverse. Pero “estaba al 100%”, aseguró. “Era sobre todo la frustración por lo que acababa de ocurrir”.

