En un país como Venezuela, cuya producción de peloteros siempre ha sido magnífica, existe una interminable lista de estrellas que no solo enorgullecen a su país, sino a toda Latinoamérica.
Al mirar este listado de peloteros tan destacados, nos encontramos con Alfonso “Chico” Carrasquel y Luis Aparicio, que quizás estuvieron entre los primeros venezolanos en brillar en el firmamento de las mayores, y cuya calidad se hizo sentir en cada minuto que jugaron a este nivel.
De memoria recordamos a Wilson Contreras, Ronald Acuña (considerado actualmente como uno de los mejores con solo 26 años), Salvador Pérez (maestro de la receptoría y con el bate al hombro), Bobby Abreu, José Altuve (chiquito como un ratón, pero valioso y valiente como un león), Magglio Ordóñez, Félix Hernández (King Félix), David Concepción (parte estelar de la famosa Maquinaria Roja), Johan Santana, Omar Vizquel (el superfildeador de cuadro interior), etc., etc.
Sería demasiado largo mencionar todos los estelares venezolanos, pero por eliminación natural debemos llegar al mejor bateador venezolano de todos los tiempos: Miguel Cabrera.
Este fornido pelotero nació en Maracay, estado de Aragua, el 18 de abril de 1983. Sus padres fueron Miguel Cabrera Sr. y Gregoria Torres de Cabrera. Durante sus primeros años, Miguel Jr. mostró interés en voleibol y béisbol, y su guía deportivo fue su tío por el lado materno, David Torres.
A los 14 años, se matriculó en una escuela de béisbol en Cagua para continuar sus estudios mientras jugaba. Nuestro héroe firmó con los Marlins de Florida en 1999, y entre sus compañeros de equipo estuvieron dos futuros grandes ligas: Dontrelle Willis y Adrián González.
Una vez firmado, Miguel se inició como campo corto en la Liga del Golfo (GCL), donde solo bateó para .260 con 10 dobles y 2 cuadrangulares. Su carrera se desarrolló en forma normal, sin mayores aspavientos, hasta que, a solicitud de Ozzie Guillén, Miguel fue movido de torpedero a tercera base. En el año 2003, el día 20 de junio, ya con 20 años, Cabrera debutó en las mayores con su equipo, los Marlins de Florida, en un juego que se definió con un cuadrangular suyo contra los Rays de Tampa Bay, lo que le llenó de satisfacción en su primer juego grande.
La actuación de Miguel durante las menores fue buena, pero nada extraordinaria. Sin embargo, su llegada al equipo grande fue como una explosión ofensiva que ayudó a su equipo a llegar a la postemporada y, eventualmente, ganar la Serie Mundial. Estos honores le permitieron a Cabrera terminar quinto en la competencia de Novato del Año, premio que fue ganado por su compañero de equipo Dontrelle Willis.
Después de acumular cualquier cantidad de honores con su prodigioso bateo, los Marlins, previendo un futuro brillante pero costoso, decidieron canjear a Cabrera junto con Dontrelle Willis a los Tigres de Detroit, por Andrew Miller, Cameron Maybin y otros. El siguiente año, Cabrera y los Tigres firmaron una extensión de contrato de ocho años y $152.3 millones, que en ese momento se convertía en el cuarto acuerdo más alto de las mayores, después de los contratos firmados por Alex Rodriguez, Derek Jeter y Manny Ramírez, con sus respectivos equipos.
En el año 2012, los Tigres contrataron a Prince Fielder, quien junto con “Miggy” formó uno de los dúos más temibles de las Grandes Ligas. El 15 de agosto de ese año, nuestro héroe se convirtió en el primer tigre de la historia en batear 30 cuadrangulares en 5 temporadas consecutivas, superando a Hank Greenberg (1937-1940) y a Cecil Fielder (1990-1993). Ese año, 2012, Miguel se llevó la Triple Corona con un promedio de bateo de .330, 44 cuadrangulares y 139 impulsaciones, algo que nadie había logrado desde 1967, cuando Carl Yastrzemski de los Medias Rojas de Boston lo hizo 45 años antes. Por supuesto, Miguel Cabrera, el venezolano, se convirtió en el primer latino en obtener semejante logro.
Luego de analizar el béisbol latino en las Grandes Ligas, en mis tiempos de niñez, los cubanos eran la última palabra en las mayores, con participación esporádica de Puerto Rico y Panamá. Los venezolanos no brillaron tanto en las famosas Series del Caribe de los 40 y los 50. Investigando, me he encontrado que el venezolano Alejandro “Patón” Carrasquel llegó a las mayores con los Senadores de Washington en 1939. Luego, Alfonso “Chico” Carrasquel lo hizo en 1950. Pero lo que sí es cierto es que Venezuela es la potencia beisbolera latinoamericana de la actualidad, junto a República Dominicana. La calidad de sus peloteros es cada vez mejor y el ejemplo de ello es Miguel Cabrera. ¡Que el Señor los bendiga!
Debo cerrar este artículo con un listado de los honores que Miguel Cabrera logró en su carrera en las mayores: 12 veces al Juego de Estrellas.
Campeón Serie Mundial (2003).
2 veces Jugador Más Valioso (2012-2013).
Triple Corona (2012).2 veces Hank Aaron Award (2012-2013).
Cuatro títulos de bateo.
2 títulos de cuadrangulares.
2 títulos de impulsaciones.