En cuestión de días, el panorama cambió radicalmente para el panameño Michael Amir Murillo y el técnico italiano Roberto De Zerbi, en una secuencia de hechos que marcó el cierre de una etapa en el Olympique de Marsella.
El traspaso de Murillo al Besiktas de Turquía se concretó hace menos de una semana, luego de un periodo tenso en el club francés. El lateral derecho fue señalado públicamente por De Zerbi, quien lo expuso en conferencia de prensa al acusarlo de “falta de hambre” y atribuirle errores que, según su análisis, influyeron en goles y derrotas del equipo. La situación generó ruido en el entorno del Marsella y terminó acelerando la salida del defensor istmeño.
Murillo optó por cambiar de rumbo y aceptó el reto del Besiktas, uno de los clubes más importantes del fútbol turco. En Estambul fue presentado como refuerzo y asumirá una nueva etapa en una institución que lo proyecta como pieza relevante dentro de su esquema. Incluso, el panameño ya hizo su debut oficial con el Besiktas, dando así su primer paso en esta nueva aventura en el fútbol turco. Ahora se encuentra rodeado de un nuevo cuerpo técnico, nuevos compañeros y tiene el objetivo de consolidarse en una liga exigente.
Communiqué officiel de l'Olympique de Marseille.
— Olympique de Marseille (@OM_Officiel) February 11, 2026
Sin embargo, el giro más llamativo ocurrió en Marsella. La noche del martes 10 de febrero, madrugada del 11 en suelo francés, el Olympique anunció la destitución de Roberto De Zerbi por mutuo acuerdo. Esto se dio tras una serie de conversaciones internas y resultados que debilitaron su continuidad al frente del equipo. El último fue la goleada 5-0 ante el PSG. Apenas un día después, el 11 de febrero, el jugador istmeño celebra sus 30 años, en medio de un escenario deportivo completamente distinto al que imaginaba semanas atrás, sonriéndole a un gran futuro.
La coincidencia temporal no pasó desapercibida: en menos de una semana, el jugador que había sido cuestionado encontró nuevo destino, mientras que el técnico que lo señaló dejó el cargo. Así de cambiante puede ser el fútbol de élite.
Para Murillo, el movimiento representa una oportunidad de renovación. El defensor, habitual convocado a la selección de Panamá y proyectado como uno de los nombres importantes de la Roja de cara al Mundial 2026, afronta este nuevo desafío con la intención de reafirmar su nivel competitivo. Su experiencia en Francia, más allá del episodio final, le permitió sumar minutos en una de las ligas más exigentes de Europa y fortalecer su recorrido internacional.

En el Olympique de Marsella, el panameño dejó una imagen de profesional comprometido, ganándose espacio con trabajo constante y manteniendo el respeto de compañeros y aficionados. Ahora, en Turquía, buscará escribir un nuevo capítulo con el Besiktas, club que pelea en los primeros planos del balompié local y continental.
La situación refleja la rapidez con la que pueden cambiar los escenarios en el fútbol profesional. Lo que parecía un momento adverso para Murillo terminó abriendo una nueva puerta en su carrera, mientras que el proyecto encabezado por De Zerbi llegó a su fin antes de lo previsto.
Hoy, el internacional panameño inicia una etapa distinta en Estambul, con la mira puesta en consolidarse en Europa y llegar en plenitud a los próximos compromisos con La Roja, incluyendo el desafío mundialista de 2026.
