Roberto De Zerbi, director técnico del Olympique de Marsella, se pronunció sobre la situación del futbolista panameño Michael Amir Murillo en conferencia de prensa la mañana del lunes. La declaración surgió luego de que se diera a conocer que Murillo había sido separado del cuadro titular previo al partido por octavos de final de la Copa de Francia de este martes ante el Rennes, tras el empate a dos goles contra el Paris FC por la fecha 20 de la Ligue 1 el sábado pasado.
En ese partido, Murillo ingresó en el minuto 80, con ventaja de 2-0 a favor del Marsella.

“Yo la explico claramente”, declaró De Zerbi. “La cuestión es muy simple. Yo acepto los errores futbolísticos. Hay una cosa que le pido a mis jugadores: el hambre. Tomé esta decisión por mis propias razones. Murillo es un gran tipo, un jugador fuerte. Él lo entenderá. Quien no tenga hambre no jugará. Si hace falta perder, perderemos, pero con hambre”, sentenció el estratega italiano.
Quien escuche o lea esa declaración y observe solo los hechos del partido de manera superficial —que Murillo ingresó en el minuto 80 con el 2-0 y el encuentro terminó empatado— podría pensar que la decisión de De Zerbi está justificada por lo sucedido el fin de semana. Eso, sin embargo, no es la realidad.
Murillo ingresó por Timothy Weah para cumplir las funciones de carrilero derecho en un esquema 3-4-2-1. Su tarea en la jugada del primer gol era contener al jugador que se encontraba a sus espaldas, manteniendo esa marca e impidiendo que el rival tuviera otra opción en ataque.

Si Murillo se sumaba al centro del área chica, dejaba esa zona libre para el adversario. En esa acción, quien descuidó su marca fue otro.
El segundo gol llegó por la vía del penal. La falta fue cometida por el propio arquero del Olympique de Marsella, por lo que Murillo no tuvo injerencia alguna en esa jugada.
La realidad del asunto
Este análisis previo del partido de Murillo sirve para dejar algo en claro: la decisión de De Zerbi no fue reactiva, fue premeditada. Es decir, lo ocurrido el sábado no tuvo relación directa con que Murillo haya sido enviado a entrenar con la reserva del Olympique de Marsella hasta nuevo aviso.
Ninguno de los que estamos fuera de ese vestuario conoce lo que sucede en el día a día, en los entrenamientos y en las sesiones de preparación física. Ahí es donde se toman decisiones de esta índole.

De Zerbi es quien está presente a diario y quien evalúa el trabajo de Murillo. Solo él puede determinar si su decisión es justa y con mérito. Eso es un asunto entre el entrenador, su cuerpo técnico y el propio jugador.
Lo que debe quedar claro es que muy probablemente no fue por motivos relacionados con este partido en específico.
Dónde fallaron el club y el entrenador
Otro punto clave es que este sábado cerró el mercado de pases de invierno en el fútbol europeo. Este dato tiene implicaciones importantes para Michael Amir Murillo.
Si la decisión del entrenador es definitiva y ya no lo quiere en el equipo ni contará con él para el primer plantel, es demasiado tarde para cederlo o venderlo a otro club. De ser así, los próximos meses de Murillo, hasta el mercado de verano, consistirán únicamente en entrenar con la reserva.

Esto es crítico en un año de Copa del Mundo, donde el roce competitivo de alto nivel resulta fundamental. Ojalá esta decisión sea solo temporal, un llamado de atención y no un castigo permanente.
De ser lo contrario, tanto el Olympique de Marsella como Roberto De Zerbi le habrán hecho una muy mala jugada no solo a Michael Amir Murillo, sino también al cuerpo técnico de Thomas Christiansen y a la selección de Panamá.

