La panameña Nataly Delgado no solo conquistó el título mundial supermosca (115 libras) de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), sino que lo hizo rompiendo pronósticos y consolidando una carrera marcada por la resiliencia y la fe en su proceso.
Tras imponerse por decisión unánime a la estadounidense Jasmine Artiga en Orlando, la veragüense elevó su récord a 21 victorias, 7 derrotas y 2 empates, construido a base de perseverancia y evolución constante dentro del ring.
“No era favorita, para nada favorita del 100%, tenía una posibilidad de ganar un 10% y, al obtener esa victoria y coronarme campeona, obviamente, pues, es más todo lo que sentí y la forma en que lo pasé”, dijo Delgado a su llegada al país en el Aeropuerto Internacional de Tocumen.
Ese contexto convierte su triunfo en una de las grandes sorpresas del año, reafirmando que su camino no ha sido lineal, sino construido desde la adversidad, incluyendo siete derrotas que, lejos de frenarla, moldearon su carácter competitivo.
Luego del combate, Delgado también protagonizó un gesto de respeto y humanidad al acercarse a su rival, en un momento cargado de emociones.
“Me le acerqué, porque hace como 4 meses ella sufrió una pérdida, su abuela murió, y yo vi, pues, que en sus peleas ella prácticamente siempre, con mucho respeto, le dije que le dedicábamos esa pelea a su abuela. Le dije que siguiera, yo me he caído 7 veces, tengo 7 derrotas en mi carrera y eso no me detuvo; es más, me formó y me preparó para este momento, y eso, pues, fue lo que conversé con ella", expresó la istmeña.
El respaldo de su entorno también ha sido clave en su crecimiento, especialmente en los momentos más difíciles de su carrera, hasta llegar a cumplir su sueño hecho realidad.
“Cuando uno tiene objetivos claros y metas bien trazadas, no hay prueba que uno no pueda superar. Además, cuando tienes gente que te quiere, que te apoya, como en el caso de Julio (Archibold), que es mi esposo, mi entrenador, mi respaldo, nos ha tocado remar juntos. A veces, cuando no he tenido la fuerza suficiente, la he remado por los dos”, manifestó la campeona.
A sus 31 años, Delgado también envió un mensaje claro sobre los valores que la llevaron a la cima, dejando de lado lo económico para enfocarse en el legado deportivo.
“Creo que esto más es compromiso, disciplina y entrega. Muchas veces iniciamos este camino pensando en el dinero que podemos alcanzar. Creo que lo más bonito es poder subirte al ring y no pensar en el dinero que vas a ganar, sino en ser historia para Panamá. Escribir tu nombre en los renglones dorados del deporte, no solo del boxeo, sino del deporte en general”, concluyó.
