Ernesto Oglivie asumió el protagonismo en la victoria de Panamá por 84-81 sobre Cuba, en un partido que exigió ajustes constantes y máxima concentración del quinteto nacional en la Arena Roberto Durán.
El veterano interno fue determinante con 22 puntos, 11 rebotes y una alta efectividad en tiros de campo, liderando a un equipo que, según sus propias palabras, sabía que no enfrentaba un rival sencillo.
“No era tan fácil como la gente pensaba. Cuba es un equipo aguerrido, luchador”, expresó Oglivie tras el encuentro, en referencia a un partido que se complicó especialmente en la segunda mitad.
Panamá tuvo un arranque sólido, pero el desarrollo cambió tras el descanso. El equipo cubano aprovechó pérdidas de balón y malas decisiones ofensivas para meterse nuevamente en el juego, obligando a los locales a reaccionar en los minutos finales.
“Nos agarraron mal parados en el contragolpe, tomando malos tiros. Teníamos que corregir eso”, explicó Oglivie, quien destacó la capacidad del grupo para hacer los ajustes necesarios sobre la marcha.
El planteamiento inicial del cuerpo técnico estuvo enfocado en abrir la cancha con tiros exteriores, una estrategia que el equipo ejecutó en el arranque, pero que fue evolucionando conforme avanzó el partido.
“El plan era jugar más por fuera, pero los jugadores supieron encontrar cuándo atacar la pintura y cuándo tirar de afuera”, señaló.
Más allá de lo táctico, Oglivie también subrayó el contexto en el que Panamá afrontó este compromiso, con poco tiempo de preparación y una plantilla que se fue completando en los días previos.
“Teníamos pocos días de trabajo, los jugadores fueron llegando en distintos momentos, pero el equipo se acopló rápido al entrenador”, indicó.
El veterano también hizo énfasis en la importancia de la victoria, no solo por tratarse del primer triunfo en la eliminatoria, sino por haberse conseguido en condición de local.
“La necesitábamos y nos favoreció que fuera en casa. Había que sacarlo adelante y lo hicimos”, afirmó.
En lo colectivo, Panamá mostró dos caras: una versión sólida en la primera mitad y otra más errática en el complemento. Sin embargo, la experiencia de jugadores como Oglivie fue clave para sostener la ventaja en los momentos de mayor.
El triunfo deja al equipo panameño con margen de maniobra en la tabla y con aspectos claros por mejorar, especialmente en el manejo del ritmo y la toma de decisiones ofensivas.

