Después de toda esa pasión descomunal que se vivió antes y durante el primer partido contra Ghana, las aguas volvieron a su nivel, es notorio que la decepción que provocó la derrota ante los africanos mermó en algo toda esa energía de entusiasmo. Ahora, en vísperas de su partido de este martes 23 ante Croacia, el perfil ha bajado, pero continúan las esperanzas de que Panamá pueda conseguir el milagro en la Copa del Mundo 2026. Los sueños nunca terminan en un Mundial.
Ahora, sin la presión en que se convirtió ese primer partido que no se supo asimilar, se pudiera decir que Panamá enfrentará su segundo encuentro con cabeza más fría, sin tener encima todo peso emocional que conllevó su choque inicial, pero todavía con la presión que debe de existir en cada encuentro de un Mundial, cuando los 11 jugadores salen a la cancha en medio de miles de personas que abarrotan el estadio y pensando en que afuera de ese recinto habrán millones de personas viéndolos por la televisión.
El partido contra Croacia, que viene herida por su derrota con los ingleses, es más difícil que el de los ghaneses. Al momento del sorteo se pensó que los dos europeos eran los dueños de los dos primeros lugares, pero la derrota de los croatas el miércoles los puso cuartos en el grupo L y frente a Panamá, pensarán ellos, es hora de recuperar terreno.
Pero más allá de lo que se diga o no se diga de este segundo partido, Panamá está siendo medida con los resultados que tuvieron otros países de CONCACAF, que sorprendieron en la segunda fecha. Canadá consiguió apenas su primera victoria en tres mundiales, para lo que necesitó de ocho partidos. México venció a Corea del Sur. Estados Unidos hizo lo propio ante Turquía. Curazao, por su parte, hizo historia en su primer mundial con el primer punto en su segunda salida. Solo Haití desentonó ante Brasil.
Son presiones externas, sumadas a lo que hemos visto en los partidos del Mundial y que nos lleva a preguntarnos ¿Por qué Panamá no puede hacer lo mismo? Por ejemplo, en los partidos de Congo ante Portugal y de Cabo Verde frente a España y Uruguay, por citar solo estos dos casos.

