Esta noche, el estadio Rommel Fernández Gutiérrez marcará el inicio oficial de los IV Juegos Suramericanos de la Juventud, cuando se encienda el pebetero que simboliza el arranque de la principal cita multideportiva juvenil del sur del continente en este ciclo olímpico.
Será una ceremonia que combinará deporte y espectáculo. El artista puertorriqueño Farruko encabezará la cartelera internacional, acompañado por figuras del patio como Jonathan Chávez y Los Triunfadores, en un evento que será transmitido a nivel global a través del canal de YouTube de Panam Sports.
La inauguración pondrá en marcha oficialmente unos Juegos que reunirán a 2,000 atletas de 15 países, quienes competirán en 23 deportes entre el 12 y el 25 de abril en distintas sedes de la capital.
El programa deportivo incluye disciplinas como atletismo, natación, boxeo, ciclismo, gimnasia, judo, lucha, taekwondo, triatlón, tenis, tenis de mesa, fútbol, futsal, béisbol, golf, surf, esgrima, levantamiento de pesas, tiro con arco, flag football, bádminton, ajedrez y baloncesto 3x3. A los diez países de Sudamérica se suman Panamá como anfitrión, además de Aruba, Curazao, Surinam y Guyana.
La designación de Panamá como sede se formalizó en febrero de 2025, tras una reunión entre el Gobierno Nacional y la Organización Deportiva Suramericana (Odesur), lo que activó un cronograma acelerado de adecuaciones e inversiones para cumplir con los estándares del evento.

Uno de los símbolos del inicio de los Juegos ya recorrió el país. El pasado jueves, la antorcha suramericana llegó a la ciudad de Panamá luego de atravesar el territorio nacional desde Volcán, en la provincia de Chiriquí, hasta Yaviza, en Darién, en un trayecto que buscó vincular a distintas comunidades con la cita deportiva.
En lo competitivo, la delegación panameña estará integrada por 247 atletas y 81 entrenadores. Los abanderados serán Raúl Antadillas, en natación, y Desirée Frías, en karate.
Antadillas llega con experiencia y medallas en eventos regionales, mientras que Frías figura como número uno del continente y segunda del mundo en su categoría.
El rendimiento histórico de Panamá en este tipo de competiciones ha sido discreto en volumen de medallas, pero con avances en disciplinas específicas, lo que convierte esta edición en una oportunidad para medir el desarrollo deportivo local con una delegación amplia y en condición de local.
Más allá de la competencia, los Juegos representan una apuesta en infraestructura. El Centro de Alto Rendimiento (CAR) Luis Tejada será utilizado formalmente por primera vez en un evento internacional, tras una inversión total de 58 millones de dólares. Dentro del presupuesto específico de los Juegos, unos 11 millones se destinaron a ajustes adicionales en este complejo.

Las modificaciones incluyeron la construcción de una piscina de calentamiento, la instalación de un sistema de cronometraje electrónico, climatización del área acuática, nuevas graderías y la redistribución de espacios deportivos. El polideportivo ahora alberga tanto baloncesto como una cancha reglamentaria de futsal de 40 metros por 20 metros, la primera con esas especificaciones en el país, además de áreas dedicadas a deportes de combate.
Otros escenarios también fueron intervenidos. El estadio Emilio Royo, en la Ciudad Deportiva Irving Saladino, recibió cerca de 3 millones de dólares en mejoras para albergar el flag football. Entre los cambios destaca la implementación de un sistema robotizado para el marcaje de líneas, que permite adaptar el campo a distintas disciplinas con precisión técnica, sustituyendo procesos manuales.
En paralelo, el Centro Nacional de Tenis Fred Maduro, en Llanos de Curundú, fue renovado con una inversión similar, también cercana a los 3 millones de dólares. Uno de los cambios más notorios es la tribuna con nuevas butacas y el sistema de iluminación, que pasó de menos de 300 lúmenes a aproximadamente 1,200 lúmenes.
En términos generales, el costo total de organización de los Juegos se sitúa en los 30 millones de dólares.
De ese monto, alrededor de 17 millones corresponden a infraestructura, mientras que el resto se distribuye en logística, equipamiento (3.1 millones), energía de respaldo (1.7 millones), estructuras temporales (3.6 millones) y sistemas de seguridad, incluyendo un centro de monitoreo valorado en unos 200 mil dólares.

El impacto económico proyectado es de al menos 75 millones de dólares, impulsado por la llegada de más de 6,000 visitantes entre atletas, oficiales y acompañantes, además del movimiento turístico asociado.
Para el público, la organización ha definido un modelo de acceso gratuito. Todas las competencias serán sin costo, pero los interesados deberán registrarse en la plataforma digital de boletos Panatickets, obtener un código QR y presentarlo en los accesos. Las autoridades han insistido en evitar la reventa, especialmente para eventos de alta demanda como la inauguración.
La logística de transporte también forma parte del operativo. El sistema MiBus habilitó rutas especiales hacia sedes como la Cinta Costera, la Ciudad Deportiva Irving Saladino y el ITSE, con horarios extendidos desde las 3:00 a.m. hasta la madrugada del día siguiente en algunos recorridos.
Las tarifas se mantienen en 0.25 dólares para rutas troncales y 0.75 dólares en corredores. Para el día inaugural, no habrá estacionamientos disponibles en el estadio Rommel Fernández, por lo que se recomienda el uso del transporte público.

Además, los aficionados podrán seguir la competencia mediante la aplicación móvil “Panamá 2026”, que ofrece calendario, resultados en tiempo real y detalles por disciplina.
Más allá del encendido del pebetero, estos Juegos funcionan como una prueba organizativa. El Gobierno Nacional ya evalúa presentar su candidatura para los Juegos Panamericanos Junior 2029. Panamá cumplió con la fecha límite de inscripción el pasado 31 de marzo y será en junio cuando se oficialicen las candidaturas, antes de la votación de los comités nacionales.

