A 17 días de su debut mundialista frente a Ghana, la selección de Panamá afrontará este domingo una de las pruebas más importantes de su historia reciente cuando visite a Brasil en el estadio Maracaná, un escenario cargado de simbolismo para el fútbol mundial y que servirá como termómetro para medir el verdadero alcance del equipo dirigido por Thomas Christiansen.
Será el primero de tres amistosos antes del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, pero también el más exigente. Después vendrán República Dominicana, en el Rommel Fernández, y Bosnia Herzegovina, en San Luis, Misuri, aunque ninguno representa un desafío comparable al de enfrentar al pentacampeón del mundo en su propia casa.
Panamá llega a Río de Janeiro con varias ausencias importantes. El capitán Aníbal Godoy, el mediocampista Adalberto Carrasquilla, el guardameta Luis Mejía y el atacante Azarías Londoño continúan recuperándose de distintas lesiones y no estarán disponibles para el compromiso.

Sin embargo, dentro del grupo no existe sensación de preocupación. Al contrario, los jugadores consideran que esta es una oportunidad para demostrar la profundidad que ha ganado la selección durante el proceso de Christiansen.
“Los que están, somos los que estamos listos. Los otros que se están recuperando, les pido a Dios que los recupere pronto, pero para eso somos un país con bastantes jugadores. Creo que los que estamos aquí, estamos listos”, afirmó el experimentado lateral Eric Davis.
El defensor de 35 años, uno de los siete mundialistas que repiten convocatoria respecto a Rusia 2018, aseguró que el grupo afronta el encuentro con la máxima motivación.
“Sabemos que vamos a enfrentar al campeón del mundo. Es una motivación extra para nosotros y tenemos que estar al mil por ciento para poder competir ante una selección como Brasil”, señaló.
La probable alineación panameña apunta a Orlando Mosquera en la portería; Edgardo Fariña, Fidel Escobar y José Córdoba en la línea de tres centrales; Michael Amir Murillo y Eric Davis por los carriles; Carlos Harvey y Cristian Martínez en la mitad de la cancha; mientras que José Luis Rodríguez, Ismael Díaz y José Fajardo formarían el frente ofensivo.
Precisamente, Fariña, Escobar y Harvey son tres de los futbolistas que necesitan acumular minutos tras atravesar un semestre marcado por lesiones o falta de continuidad.
Escobar, quien compite por un puesto en la defensa mundialista, dejó claro que la prioridad es el colectivo y no las aspiraciones individuales.
“No me tengo que enojar por quien juegue. El profe es el que decide y todos vamos a apoyar de la mejor manera”, expresó el zaguero del Deportivo Saprissa.
Brasil, por su parte, también vive días de atención permanente, aunque por una razón distinta. El tema dominante en la concentración de la Canarinha ha sido la situación física de Neymar.
El atacante llegó lesionado y los exámenes realizados por la Confederación Brasileña de Fútbol confirmaron una lesión muscular de grado II en el gemelo derecho. Aunque Carlo Ancelotti ratificó que el futbolista permanecerá dentro de la convocatoria mundialista, el delantero no jugará contra Panamá ni tampoco en el amistoso frente a Egipto.

Más allá de la ausencia de Neymar, el conjunto brasileño presentará una formación de enorme jerarquía. Ancelotti confirmó a Alisson en la portería; Wesley, Bremer, Léo Pereira y Alex Sandro en defensa; Casemiro y Bruno Guimarães en el mediocampo; y un poderoso cuarteto ofensivo integrado por Luiz Henrique, Vinícius Júnior, Matheus Cunha y Raphinha.
El técnico italiano sigue afinando detalles para la Copa del Mundo y pretende aprovechar el encuentro para consolidar una idea de juego basada en el orden defensivo y la velocidad de sus atacantes en transición.
Para Panamá, el reto va mucho más allá del resultado. Christiansen busca evaluar comportamientos tácticos, probar variantes y medir la capacidad de respuesta de sus jugadores ante una selección de élite.
La historia favorece ampliamente a Brasil. En cinco enfrentamientos previos, la Canarinha registra cuatro victorias y un empate. Esa igualdad, un 1-1 en 2019, sigue siendo la mejor referencia panameña ante el gigante sudamericano.
