A sus 39 años, Paolo Espino se prepara para lo que probablemente será su última participación en el Clásico Mundial de Béisbol, cerrando un ciclo que comenzó hace dos décadas. El derecho panameño, uno de los brazos más experimentados del equipo, asume este nuevo reto con serenidad, liderazgo y una mirada clara hacia el futuro del béisbol nacional.
Espino formó parte del primer Clásico en 2006 cuando apenas tenía 19 años. En aquel entonces compartió equipo con lanzadores como Miguel Gómez y Santos Hernández; hoy, el relevo generacional es evidente, al coincidir en el roster con Miguel Gómez hijo y Kenny Hernández. También vuelve a encontrarse con figuras que marcaron su camino, como Dámaso Espino —hoy gerente del equipo— y el coach de bateo Carlos Lee.
“Seguimos con la preparación. Si hoy nos tocan dos episodios, estamos listos. Gracias a Dios me siento bien”, comentó Espino antes de su salida en el partido de fogueo ante Panamá Este, donde lanzó dos entradas mostrando control y oficio sobre el montículo.
El veterano llega se reportó luego de una temporada invernal en el Caribe, donde vistió los uniformes de los Tigres del Licey en República Dominicana y los Criollos de Caguas en Puerto Rico. A eso se suma una extensa trayectoria profesional que incluye 376 apariciones en 15 años en ligas menores en Estados Unidos, además de su condición de figura histórica con los Toros del Este.
Más allá de lo individual, Espino destacó el ambiente en el clubhouse y la expectativa por los próximos partidos de preparación en territorio estadounidense. Panamá viajará a Florida para medirse ante organizaciones de Grandes Ligas como los Yankees de Nueva York y los Tigres de Detroit.
“Todos estamos contentos y emocionados. ¿Quién no lo estaría al enfrentar a equipos así? Va a ser algo especial, sobre todo para los compañeros que no han tenido esa oportunidad”, expresó, resaltando el valor competitivo y formativo de estos encuentros.
En cuanto al cuerpo de lanzadores, Espino subrayó la confianza que genera contar con brazos de alto nivel, mencionando el impacto de figuras como el izquierdo Logan Allen dentro del staff. “Eso nos da confianza a todos. Sabemos que podemos aprender y competir al mismo tiempo”, indicó.
El derecho también analizó las claves del torneo, haciendo énfasis en la versatilidad del equipo.
“En torneos cortos se necesita de todo: velocidad, contacto, poder y, sobre todo, buen picheo. Creo que hemos visto cosas positivas en ese sentido y todos estamos trabajando para llegar en la mejor forma”.
Consciente de que el relevo generacional ya está en marcha, Espino habló con naturalidad sobre su posible despedida del Clásico. “Estamos dando el 100%. Si se da otra oportunidad más adelante, bien, pero también sabemos que viene una camada de peloteros con un potencial increíble que van a tomar estos puestos”, afirmó.
Finalmente, resaltó la exigencia que hay en el grupo B a disputarse en San Juan.
“Tenemos un grupo extremadamente bueno. Sabemos que el grupo es fuerte, con Cuba, Puerto Rico, Canadá y Colombia, pero todos tenemos opciones. Al final, avanzará el que juegue mejor en el momento”.
Panamá debutará el 6 de marzo ante Cuba en el estadio Hiram Bithorn Stadium, luego se medirá a Puerto Rico, Canadá y cerrará con Colombia.

