Pateando la mesa: Respetemos el béisbol

La reinauguración del estadio Roberto Mariano Bula debía ser una celebración plena para el béisbol panameño y, en especial, para Colón. Durante casi una década el equipo colonense jugó lejos de casa, y el regreso a su estadio era un acontecimiento esperado por toda una provincia.

El ambiente lo confirmaba desde temprano: familias enteras, niños con manillas, aficionados que llegaron horas antes de que se cantara el play ball. Era, sin duda, una noche importante para nuestro béisbol.

Pero también fue una noche que un sabor agridulce.

La principal de ellas tiene que ver con algo que parece sencillo, pero que en la práctica seguimos tratando con demasiada ligereza: el respeto al tiempo.

El calendario anunciaba el inicio del partido a las 8:00 de la noche. Una hora más que el resto de los juegos del viernes. Sin embargo, el primer lanzamiento no llegó hasta las 9:06. Una hora completa de retraso que, aunque para algunos puede parecer un detalle menor dentro de un evento inaugural, terminó teniendo consecuencias claras para los aficionados. Nadie pidió disculpas por el retraso.

Y si, nadie puede controlar si un juego se extiende o no a episodios extras. Esa es precisamente parte de su esencia. Pero sí podemos controlar el momento en que comienza.

El partido entre Colón y Chiriquí se extendió a 12 entradas y terminó después de las 2:00 de la madrugada. Si el encuentro hubiera iniciado a la hora pactada —o incluso a las 7:00 de la noche— el desenlace habría llegado poco después de la medianoche.

Es una diferencia significativa.

No solo para quienes debían madrugar al día siguiente, sino también para las familias que llevaron a sus hijos al estadio. Muchos de esos niños estaban viviendo una experiencia única: ver béisbol por primera vez en su ciudad después de tantos años.

Pero varios de ellos tuvieron que marcharse antes del final.

Ese es el tipo de detalles que nuestro béisbol debe comenzar a tomar en serio.

Porque el deporte profesional no se construye únicamente con estadios nuevos, uniformes atractivos o ceremonias llamativas. Se construye también con disciplina organizativa y respeto por el público y el pelotero.

Nuestro béisbol demanda profesionalismo. Y eso empieza por las pequeñas cosas.

No se trata solo de dinero; también se trata de voluntad.

En ese sentido, la discusión sobre la duración de los partidos no puede seguir posponiéndose. El béisbol internacional ya tomó decisiones importantes para enfrentar ese problema, y una de las más efectivas ha sido la implementación del pitch clock.

La regla es simple.

El lanzador tiene 15 segundos para realizar su envío cuando las bases están limpias y 20 segundos cuando hay corredores en base. Si no lo hace dentro de ese tiempo, se le canta automáticamente una bola.

Del otro lado, el bateador también tiene una responsabilidad: debe estar listo en el cajón cuando resten ocho segundos en el reloj. De lo contrario, el árbitro le canta un strike.

El resultado ha sido evidente en ligas profesionales: los partidos son más ágiles, el ritmo del juego mejora y la experiencia del fanático también.

No se trata de alterar la esencia del béisbol, sino de evitar los tiempos muertos innecesarios que durante décadas se han normalizado.

Mirar al reloj no significa traicionar la tradición. Significa respetar a quienes compran un boleto, hacen filas para entrar al estadio y se quedan durante horas apoyando a su equipo.

La noche inaugural del Mariano Bula dejó imágenes emocionantes: la gente de Colón volviendo a su casa, el orgullo de una provincia que respira deporte y miles de aficionados reencontrándose con su equipo.

Pero también dejó claro que nuestro béisbol todavía tiene tareas pendientes.

Si queremos que el público siga llenando los estadios —y especialmente si queremos que las nuevas generaciones se enamoren del juego— debemos empezar por lo básico.

Cumplir los horarios.

Organizar mejor los espectáculos.

Y modernizar ciertas reglas que ayuden a que el béisbol mantenga su esencia sin perder el ritmo.

Porque al final, el profesionalismo en el deporte no se mide únicamente en los grandes momentos.

Se mide, sobre todo, en los detalles.


Última Hora

  • 11:15 Ceddanne Rafaela, dueño del jardín central de Boston Leer más
  • 05:03 ‘Recuperar nuestra comida es recuperar nuestra identidad’: José Pérez Navarro Leer más
  • 05:02 El caso de la prima de antigüedad: el fallo que fue más allá de la demanda Leer más
  • 05:02 Corte Suprema declara en desacato a Udelas por no reintegrar a dos docentes Leer más
  • 05:02 ‘Mi hijo ya no piensa’: el nuevo libro que advierte sobre el uso excesivo de la inteligencia artificial Leer más
  • 05:02 Quejas por fallas en nuevos validadores del metro y los metrobús durante transición tecnológica  Leer más
  • 05:01 Exportaciones panameñas superan los $534 millones en seis meses, pese a un complejo escenario internacional Leer más
  • 05:01 Ifarhu: centros de entrega de tarjetas y pago del PASE-U este 11 de agosto Leer más
  • 05:01 ¿Come bien su mascota? La alimentación también previene complicaciones Leer más
  • 05:00 Panamá en Santo Domingo 2026: 14 deportes premiados, 8 medallas de oro y un futuro prometedor Leer más