Después de dos semanas con entrenamientos y partidos amistosos, la selección de Panamá finalmente pisó este domingo tierra canadiense.
Estamos a poco más de una semana del debut y ahora el enfoque debe ser de concentración máxima para encontrar la mejor versión posible cuando el equipo salte a la cancha el próximo 17 de junio frente a Ghana.
Atrás quedaron las evaluaciones finales, las pruebas de última hora y los nombres que pelearon hasta el final por un lugar en la lista. Algunos jugadores que estuvieron cerca de quedarse con una plaza, como Kadir Barría, ya forman parte del pasado inmediato de esta preparación. Ahora la atención está puesta en quienes tendrán la responsabilidad de representar al país en la máxima cita del fútbol.
También es momento de hablar menos de nombres y más de funcionamiento. Sin embargo, hay futbolistas que parecen tener un lugar asegurado en el once titular. Kuty Mosquera, Amir Murillo, José Córdoba, Andrés Andrade, César Blackman y José Luis Rodríguez forman parte de esa base sobre la que Thomas Christiansen construye sus planes.
Las interrogantes son las que mantienen vivo el debate entre los aficionados. Son días para definir si la última vacante en defensa será para Fidel Escobar, Jiovany Ramos o Edgardo Fariña. Si en el mediocampo finalmente veremos a Yoel Bárcenas junto a Carlos Harvey ante la incertidumbre que todavía existe alrededor de la recuperación de Aníbal Godoy y Adalberto Carrasquilla. También queda por resolver si Thomas apostará por Ismael Díaz o Fulo Martínez por un costado y si el puesto de delantero centro será para José Fajardo o Cecilio Waterman.
Y la realidad es que esas dudas no son una mala señal. Todo lo contrario. El debate resulta alentador porque existen alternativas y porque varios puestos tienen competencia real. Más allá de que algunos jugadores llegan con poco ritmo de competencia, este tipo de torneos también se juegan desde la actitud, el compromiso y la capacidad de responder cuando aparece la oportunidad.
Panamá ha demostrado en el pasado que sabe competir en escenarios de máxima exigencia. Lo respaldan once participaciones en Copa Oro y dos en Copa América. La experiencia acumulada durante años ha dejado una enseñanza clara: las concentraciones largas suelen sacar la mejor versión de nuestros futbolistas. Son semanas en las que el grupo se fortalece, los liderazgos aparecen y los detalles marcan diferencias.
Por eso, más que seguir mirando hacia atrás, es momento de enfocarse exclusivamente en lo que viene. Se acabaron las distracciones. Se acabaron las pruebas. Se acabaron las excusas. Lo que resta es preparar el debut y llegar con la convicción de que Panamá tiene argumentos para competir.

