Un penalti dudoso saca a Holanda de apuros

Un penalti dudoso saca a Holanda de apuros
Un penalti dudoso saca a Holanda de apuros

Dicen que Arjen Robben es el futbolista más sicológico de todos y eso quedó demostrado en el penalti inventado por él antes de terminar el encuentro. Entraba el holandés con gambetas por la banda derecha del área mexicana y debía superar el escollo de Rafael Márquez, el baluarte de la defensa mexicana.

Era el segundo minuto del tiempo adicional, el encuentro estaba 1 – 1 y se daban por descontados los dos tiempos extras. Los holandeses tenían encima el desgaste extenuante para anotar el gol del empate. Jugaban con desorden.

Seguía media hora de juego adicional a una temperatura de 32°, y los europeos sabían que los mexicanos tenían más piernas y que para ganarles en fútbol hay que matarlos. 

Fue una proeza el esfuerzo físico de Holanda en el segundo tiempo. Sin mucho sentido técnico, desaparecido Van Persie y desconectados Sneidjer y Robben, la tal Naranja Mecánica no era otra cosa que un limón oxidado.

México esperaba con el espíritu de un jugador de póker, quizás especulando más de lo debido aunque con ataques de mediano peligro cuando el adversario perdía la pelota.

Fueron semejantes los dos primeros goles del encuentro. En el minuto 48, Dos Santos ganó un rebote y le pegó al balón con tanta fuerza y tanta colocación que las cámaras de televisión apenas si pudieron acompañar las trayectoria del disparo. México se ponía 1 – 0. 

Si el gol de Dos Santos fue un flechazo, el de Sneidjer un trueno. En el minuto 76 el volante holandés capturó el balón en el aire y lo impactó con violencia ciclónica. Se empataban las acciones.

Ochoa, el portero mexicano, que acostumbró al planeta fútbol a atajadas solo posibles en el Playstation, atinó a levantar las cejas como diciendo: “el gol no es culpa mía”.}

El primer tiempo fue aburrido, carente de goles. México intentaba con más inteligencia con Layun por la izquierda, Guardado por el centro y Herrera por la derecha. Peralta, adelante, pivoteaba y hacía diagonales.

Holanda parecía el limpiabrisas de un auto, con movimientos en forma de media luna fuera del área mexicana. Era estéril. Terminó 0 – 0 el partido en los primeros 45 minutos.

Los 90 minutos del partido fueron cerrados y solo una genialidad o una maniobra psicológica podían desbalancear las acciones. Robben se encargó de lo segundo. Lo intentó dos veces. En el minuto 78 simuló una falta dejando caer su cuerpo en el área mexicana. Guardado exigió tarjeta amarilla, pero el árbitro hizo caso omiso.

En los minutos adicionales Robben buscó una segunda pena máxima y esa vez se salió con la suya. Había superado a un mexicano, entró al área y esperaba Márquez. Chocaron. Robben enreda sus piernas entre las de Márquez y el juez pitó el penalti. Cobró Huntelaag y con eso, con nada más, Holanda superó a México.

Qué lejos quedó la Holanda que le ganó a España 5 – 1 . 

 

 

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