El Comité Olímpico de Panamá y el Gobierno Nacional apuntan a recibir el mayor certamen deportivo para el país con la postulación a los III Juegos Panamericanos Junior 2029, una movida que trasciende lo deportivo y se instala en el terreno de la política pública, la planificación económica y la proyección internacional del país.
Panam Sports confirmó que Panamá, junto a Argentina y Guatemala, presentó su interés formal dentro del plazo establecido. La capital panameña competirá inicialmente con Rosario y Ciudad de Guatemala en un proceso que tendrá su primer corte el 19 de junio, cuando se definan las candidatas oficiales.
La elección final se realizará en agosto, durante la Asamblea General en Lima, con votación de los Comités Olímpicos Nacionales del continente.
Damaris Young, presidente del Comité Olímpico de Panamá y miembro del Comité Olímpico Internacional, ha dicho este martes 31 de marzo que el presidente José Raúl Mulino apoya la iniciativa, una señal directa: existe alineación entre Estado y el mayor movimiento deportivo.
Desde una óptica económica, el precedente más relevante es Asunción 2025. El evento, con un presupuesto cercano a los 85 millones de dólares y la presencia de 4 mil atletas, generó un impacto económico estimado en $431.3 millones, equivalente al 0.9% del PIB paraguayo, con un retorno de inversión de 2.75 veces.
Estudios en Paraguay indicaron que el impacto económico se repartió en alojamiento (38%), alimentación (27%), transporte (15%) sin dejar a un lado otros elementos como compras, entretenimiento y actividades recreativas.
La capital paraguaya venía de ser sede de los XII Juegos Suramericanos realizados tres años antes. El éxito en octubre de 2022 fue clave a la hora de obtener los votos en noviembre frente a Lima y Santa Marta.
Para Panamá la llegada de delegaciones, oficiales, periodistas y visitantes internacionales implicaría un incremento en la demanda de servicios, particularmente en el sector hotelero y logístico. Además, la visibilidad mediática del evento puede traducirse en un fortalecimiento de la marca país, un activo intangible con impacto en turismo e inversión.
Sin embargo, el análisis costo-beneficio no puede limitarse al flujo inmediato de ingresos. La clave está en la planificación y ejecución de los IV Juegos Suramericanos de la Juventud, cita deportiva que inicia el domingo 12 de abril.
La experiencia que resulte de los Juegos Suramericanos de la Juventud 2026 dirá si Panamá tiene la capacidad de albergar eventos deportivos de esta magnitud.
La organización, en un plazo reducido de 13 meses, llevó a la creación de un comité técnico interinstitucional desde el cual se trabajó la coordinación, control y transparencia.
Para esta actividad, que tendrá la participación de 1500 atletas de 15 países, se destinó una inversión de $25 millones.
Sostenibilidad y transparencia
El Comité Organizador de Panamá 2026 ha incorporado la medición de la huella de carbono como parte de su planificación, lo que marcaría un precedente en el país.
Los informes de impacto económico, social y ambiental desarrollados por Deloitte también aportan un insumo técnico que puede fortalecer la credibilidad de la candidatura panameña frente a Panam Sports.
En materia de infraestructura, la propuesta panameña se aleja del modelo de inversión intensiva en nuevas construcciones.
El plan se apoya en la reutilización de instalaciones existentes en el corregimiento de Juan Díaz como el Centro de Alto Rendimiento Luis Tejada y la Ciudad Deportiva Irving Saladino.


Pandeportes, que busca un contrato tres años de mantenimiento para el CAR, apunta a modelos de Asociación Público Privada (APP) en un sitio que demanda 4.6 millones de dólares anuales para su correcta operación.
El reto deportivo
Desde la perspectiva del desarrollo deportivo, el impacto también es relevante. En Asunción 2025, Panamá obtuvo medallas de oro y plata de la nadadora Emily Santos, así como un par de medallas de bronce del esgrimista Isaac Dorati y la luchadora Yusneiry Agrazal.

Ser sede en 2029 implicaría ampliar la base de atletas para un programa de 28 deportes y 43 modalidades. Además de la mejora al acceso a equipamiento y elevar los estándares competitivos, con efectos a mediano plazo en el rendimiento internacional.

