Los hermanos Sucre comparten algo más que un apellido: también el sueño de representar a Panamá en los Juegos Suramericanos de la Juventud. Raquel, Santiago y Nicolás, trillizos y atletas, vivirán una experiencia poco común en el deporte, compitiendo en distintas disciplinas pero bajo un mismo objetivo.
Raquel será parte del triatlón, disciplina en la que acumula cerca de ocho años de experiencia. Sus hermanos, en cambio, incursionaron recientemente en el tiro con arco, luego de iniciarse en el deporte desde la escuela, cuando los tres decidieron probar suerte en unos tryouts. Desde entonces, la actividad física ha sido una constante en sus vidas.
La dinámica entre ellos combina competencia, apoyo y cercanía. Aunque reconocen que las diferencias entre hermanos existen, coinciden en que al momento de competir predomina la concentración y el enfoque en los resultados. Cada uno observa en el otro cualidades que refuerzan ese crecimiento, como la exigencia personal y la disciplina.
La participación en estos Juegos tiene un valor especial, no solo por el nivel del evento, sino por la oportunidad de compartirlo juntos.
El día a día de los trillizos Sucre está marcado por la exigencia y la disciplina. Raquel inicia sus jornadas a las 4:00 a.m. para entrenar natación, complementando luego con ciclismo o carrera. Sus hermanos combinan la clases con sesiones de tiro con arco y entrenamientos físicos adicionales. La rutina evidencia el compromiso que han asumido desde temprana edad.
En lo emocional, los nervios están presentes, pero la motivación pesa más. Raquel asegura que la emoción por competir supera cualquier presión, mientras que Nicolás califica la sensación de representar a Panamá como algo indescriptible. Santiago, por su parte, valora el impacto de que el país sea sede de un evento de esta magnitud, resaltando la oportunidad que brinda a más atletas de medirse a nivel internacional.
Entre bromas y desafíos internos, como quién tiene más disciplina o quién motiva más al otro, los trillizos mantienen una relación que equilibra la competencia con el compañerismo. En el fondo, los tres comparten una misma meta: dar lo mejor de sí y aprovechar al máximo una experiencia que difícilmente olvidarán.

