Roger Federer lo había dejado caer unas horas antes y lo confirmó este domingo por la mañana: como medida de precaución para un cuerpo aún convaleciente, y con la mente puesta el Wimbledon, el suizo decidió abandonar Roland Garros la víspera de su partido de octavos de final.
Y eso que su victoria en tercera ronda, en el que pudo haber sido su último partido sobre el polvo de ladrillo parisino, se logró bajo el anonimato de una sesión nocturna a puerta cerrada debido al toque de queda en Francia.
“Después de haber hablado con mi equipo, decidí que debía retirarme del torneo de Roland Garros hoy (domingo). Después de dos operaciones de rodilla y de más de un año de rehabilitación, es importante que escuche a mi cuerpo y que no vaya demasiado rápido en el regreso a la competición”, declaró el suizo, citado en un comunicado de la Federación Francesa de Tenis (FFT), organizadora del torneo.
Tras regresar a la competición en marzo luego de dos operaciones en la rodilla derecha en 2020, el suizo hizo de Wimbledon −donde sueña con un 9º título, que sería un 21º Grand Slam− su objetivo prioritario.
Y los partidos en Doha en marzo sobre superficie dura (1 victoria y 1 derrota), como en Ginebra en mayo (1 derrota), y en Roland Garros en tierra batida (3 victorias antes de la baja), no tenían otro objetivo que su puesta a punto para la temporada sobre hierba que comenzará en Halle (Alemania) la semana siguiente al Grand Slam parisino.

