El estadio Rommel Fernández Gutiérrez será el escenario este domingo por la noche de la ceremonia inaugural de los IV Juegos Suramericanos de la Juventud, el primer gran evento multideportivo del ciclo olímpico que organiza Panamá en 16 años, tras los Juegos Centroamericanos 2010 donde se reestrenaron la piscina Eileen Coparropa, la Arena Roberto Durán y el coloso de Juan Díaz.
El director de Pandeportes, Miguel Ordóñez, confirmó a este medio que el presupuesto total del certamen se ubica en 30 millones de dólares, por encima de los 25 millones planteados inicialmente.
“Ese aumento responde a ajustes necesarios. Hubo que corregir elementos que no estaban contemplados en el diseño original”, explicó.
De ese total, aproximadamente 17 millones de dólares corresponden a infraestructura, incluyendo los 11 millones destinados al Centro de Alto Rendimiento (CAR) Luis Tejada.
En ese complejo, las modificaciones fueron más profundas de lo previsto. Se construyó una piscina de calentamiento, se añadió una tribuna en el Centro Acuático, se implementó climatización y se instaló un sistema electrónico de cronometraje. También se reorganizaron espacios para cumplir con estándares internacionales.
El polideportivo, por ejemplo, ahora alberga simultáneamente baloncesto y la primera cancha reglamentaria de fútbol sala del país, con dimensiones oficiales de 40 metros de largo por 20 de ancho, además de áreas específicas para deportes de combate.
“Lo que se recibió no cumplía con lo necesario para un evento de este nivel”, señaló Ordóñez.
Las intervenciones también alcanzaron otros escenarios clave. En la Ciudad Deportiva Irving Saladino, el estadio Emilio Royo —sede del flag football— fue adecuado para uso múltiple, con una inversión cercana a los 3 millones de dólares y estuvo a cargo de la empresa Riga Services por medio de un procedimiento excepcional.
Entre los cambios se incluye la implementación de un sistema automatizado para el marcaje de líneas en el terreno de juego. Se trata de un robot que permite trazar con precisión digital las dimensiones de distintas disciplinas, reduciendo errores, según explicó Ordóñez.
“El sistema anterior era manual y generaba inconsistencias. Ahora puedes tener varias configuraciones en el mismo campo sin comprometer la superficie”, indicó.
El estadio también fue adaptado para permitir hasta cuatro sesiones de entrenamiento simultáneas en flag football, ampliando su funcionalidad más allá del torneo.
Otro de los recintos intervenidos fue el Centro Nacional de Tenis Fred Maduro, en Llanos de Curundú, donde se invirtieron cerca de 3 millones de dólares tras más de tres décadas sin mejoras estructurales.
Uno de los cambios más visibles está en las tribunas que tienen nuevas butacas y la iluminación LED. El sistema pasó de menos de 300 lúmenes a aproximadamente 1,200 lúmenes, alineándose con estándares de competencia internacional.
“Era un complejo que prácticamente no había sido actualizado en 30 años”, reconoció Ordóñez.
En paralelo, el presupuesto contempla 3.1 millones de dólares en equipamiento deportivo, 1.7 millones en sistemas de respaldo energético —incluyendo plantas eléctricas para los 19 recintos y combustible— y alrededor de 200 mil dólares en el centro de monitoreo de seguridad (MOC), encargado de la vigilancia operativa durante el evento.
A esto se suman costos logísticos adicionales, como transporte y estructuras temporales, que rondan los 3.6 millones de dólares.
Uno de los componentes más visibles del gasto será la ceremonia inaugural, con un costo estimado de 1.8 millones de dólares. El evento incluirá el desfile de las 15 delegaciones participantes, un programa artístico-cultural y la presentación del artista urbano Farruko, así como artistas nacionales que aún no han sido revelados.
El Comité Organizador utiliza la plataforma de Panatickets para la emisión de los boletos libres (gratuitos) de cada evento deportivo de los juegos, mientras que Magic Dreams está a cargo del evento inaugural.
Los Juegos, que se desarrollarán del 12 al 25 de abril, reunirán a unos 2,000 atletas y a unos 750 oficiales de 15 países en 23 disciplinas deportivas.
Más allá del gasto público, la proyección oficial apunta a un impacto económico de entre $75 millones y $90 millones, impulsado por el consumo de visitantes, delegaciones y personal técnico.
Se estima la llegada de al menos 6,000 personas vinculadas directamente al evento, lo que impacta sectores como hotelería, transporte y alimentación.
En términos laborales, la organización ha generado 237 empleos directos, el 95% ocupados por panameños, en áreas operativas, logísticas y administrativas.
La designación de Panamá como sede se formalizó en febrero de 2025, tras una reunión entre el presidente José Raúl Mulino y el titular de la Organización Deportiva Suramericana (Odesur), Camilo Pérez López.
Desde entonces, el país ha trabajado con plazos ajustados para cumplir con las exigencias del evento, lo que influyó directamente en la necesidad de ampliar el presupuesto inicial.
“No hubo margen para hacerlo de forma escalonada. Todo tenía que estar listo en un tiempo determinado”, dijo Ordoñez.
El resultado de estos Juegos también tendrá implicaciones a futuro. El Gobierno Nacional ya evalúa presentar formalmente su candidatura para organizar los Juegos Panamericanos Junior de 2029.
Panamá cumplió con la fecha límite de inscripción, que cerró el pasado 31 de marzo, y será en junio cuando se oficialicen las candidaturas antes de la votación por parte de los comités olímpicos nacionales.
“Esto sirve como referencia. Hay que ver cómo responde el país en organización, operación y resultados”, explicó Ordóñez.
Por ahora, la atención está centrada en el inicio de la competencia. La ceremonia inaugural marcará el arranque de 13 días de actividad deportiva, pero también el punto de partida para medir si la inversión, los ajustes y la ejecución cumplen con las expectativas planteadas desde el Gobierno.

