Suiza derrotó 2-1 a la a la anfitriona Canada en Vancouver y se adueñó del primer lugar del Grupo B.
En un partido que comenzó con ambiente de celebración canadiense y terminó como una advertencia para el equipo dirigido por Jesse Marsch, superado durante largos tramos por la velocidad, precisión y contundencia del conjunto helvético.
A pesar de la derrota, Canadá avanzó a los dieciseisavos de final del Mundial, logrando el mejor resultado de su historia en la competición.
A Canadá le bastaba el empate para cerrar la fase de grupos como líder y asegurar su permanencia en Vancouver, alimentando la euforia tras su goleada previa ante Catar.
Sin embargo, Suiza necesitaba ganar y salió desde el inicio con mayor urgencia competitiva.
Fue más agresiva, más precisa en la ocupación de espacios y más efectiva al atacar la espalda de la defensa local.
El equipo de Murat Yakin avisó temprano.
A los 11 minutos, Ricardo Rodríguez filtró un pase para Breel Embolo, quien quedó solo frente a Maxime Crépeau.
El portero canadiense salvó a su equipo con una intervención decisiva y, en el rebote, la defensa evitó el gol.
Fue la primera señal del problema recurrente de Canadá: las facilidades para que Suiza encontrara espacios interiores.
Canadá respondió con una acción de Cyle Larin anulada por fuera de juego y un remate de Tajon Buchanan que exigió a Gregor Kobel.
El partido se abrió por momentos, con oportunidades en ambas áreas, aunque Suiza mantuvo el control.
Embolo volvió a intentar ante Crépeau y Rubén Vargas dispuso de otra ocasión clara, también neutralizada por el arquero canadiense.
Antes del descanso, Canadá creció impulsada por el ambiente del BC Place y por la necesidad de evitar el repliegue excesivo.
Jonathan David combinó con Ali Ahmed en una acción peligrosa y el propio David estuvo cerca del gol.
Sin embargo, la sensación general era de sufrimiento para el conjunto local, que dependía en exceso de su portero.
El golpe llegó al inicio del segundo tiempo.
En apenas 40 segundos, Johan Manzambi asistió a Rubén Vargas, quien definió con un disparo cruzado al poste izquierdo.

Crépeau no pudo intervenir. Suiza tomó el control del partido.
El segundo gol llegó al minuto 57, tras otra acción que expuso la fragilidad defensiva canadiense.
Un balón largo superó a Luc de Fougerolles, Embolo asistió a Manzambi y este definió para el 2-0.

El resultado reflejaba la superioridad suiza en ambas áreas.
El seleccionador Jesse Marsch movió el banquillo con las entradas de Tani Oluwaseyi, Liam Millar y Stephen Eustáquio.
Canadá mejoró en intensidad, acumuló centros y encontró espacios por la banda izquierda, pero sin claridad en la definición.
Jonathan David tuvo otra ocasión en el minuto 67, aunque su remate fue bloqueado.
El partido se reactivó en el minuto 76 con el gol de Promise David, quien aprovechó su primer toque tras ingresar al campo.
Nathan Saliba asistió desde el área y el delantero marcó el 2-1, devolviendo la esperanza al conjunto local.
En los minutos finales, Canadá insistió con centros, balones detenidos y presencia ofensiva constante.
Derek Cornelius estuvo cerca del empate con un cabezazo que se fue rozando el poste y luego volvió a rozar el gol en el tiempo añadido.
Sin embargo, Suiza resistió con orden, oficio y solidez defensiva.
La derrota no elimina a Canadá del torneo, pero sí reduce el impacto de su fase de grupos.
El equipo anfitrión terminó segundo, superado por una Suiza más eficiente y estructurada.
El conjunto de Yakin cerró la primera fase en lo más alto, mientras Canadá avanza con una advertencia clara sobre sus debilidades defensivas.
