El español Jorge Lorenzo (Yamaha) se impuso este domingo en un final frenético del Gran Premio de Italia de MotoGP a su compatriota Marc Márquez, haciendo contener el aliento a la multitud que llenaba las gradas del circuito toscano de Mugello, donde el héroe local, Valentino Rossi tuvo que abandonar a las primeras de cambio.
Lorenzo, que firmó la 64ª victoria de su carrera, la tercera en las seis carreras disputadas este año, superó a su compatriota Marc Márquez (Honda) por 19 centésimas de segundo, reforzando así su liderazgo al frente del campeonato del Mundo de la categoría.
Tras una frenética última vuelta protagonizada por el mano a mano de ambos pilotos, Lorenzo adelantó a Márquez en la recta de meta, obteniendo una segunda victoria consecutiva tras la lograda en Francia.
"Una de mis victorias más bonitas, la sitúo al mismo nivel que la lograda ante Marc (Márquez) en el Gran Premio de Inglaterra en 2011", aseguró Lorenzo.
"Lo que más me gusta es haber demostrado a algunos detractores que puedo ganar sin rodar a un ritmo extremadamente rápido, y sin partir desde la pole", subrayó el mallorquín.
Márquez, que se mantiene en segunda posición del Mundial, a 10 puntos de Lorenzo, se mostró contento con su resultado. "Si me hubieran propuesto acabar segundo aquí, habría firmado con los ojos cerrados", señaló.
Pero la gran decepción del día llegó de la mano de Rossi, ante unos Tifossi que dotaron a las gradas de un color amarillo (su preferido), y que vieron cómo sus esperanzas de diluían entre la espesa humareda que escapaba de la moto de 'Il Dottore' y que le obligaba a abandonar.
El nueve veces campeón del mundo no pudo ofrecer a sus miles de seguidores un décimo triunfo en Mugello, un circuito que se le resiste desde 2008. Hasta ese momento estaba enfrascado en un duelo con Lorenzo, que le había arrebatado la posición de cabeza desde la primera curva.
Por detrás de ellos, las Ducati de Dovizioso y Iannone, vivían un reedición del duelo particular que mantienen desde el inicio de la temporada, esta vez ante la atenta mirada del excampeón del mundo Casey Stoner, que dio el título a la marca de Bolonia en 2007.
Aunque ambos pudieron acabar la carrera en esta ocasión, el español Dani Pedrosa pudo intercalar su Honda entre las dos motos coloradas.
La marca japonesa pudo colocar a sus dos pilotos entre los cuatro primeros, pese a que las sesiones previas no les daban como favoritos.
