El crecimiento del fútbol femenino en Panamá se refleja en historias como las de Shaday Mow y Shayaris Camarena, dos jugadoras del Chorrillo F.C. que, desde distintas etapas de sus carreras, comparten un mismo objetivo: seguir elevando el nivel del balompié nacional.
Con apenas 16 años, Shaday Mow ya comienza a abrirse paso como una de las promesas del país. Su historia inició en las canchas de su barrio en Pedregal, donde desde los cuatro años jugaba con niños, forjando un carácter competitivo que hoy marca diferencia. Su talento no tardó en destacar: con solo 12 años brilló en torneos nacionales enfrentando a jugadoras mayores, y poco después se consagró goleadora en categoría sub-14 con 30 tantos.
Ese crecimiento la llevó rápidamente a la selección Sub-17, donde vivió uno de sus momentos más especiales al debutar con gol en Nicaragua.
La progresión continuó en la Liga de Fútbol Femenina, donde, con apenas 15 años, firmó un debut soñado con triplete, confirmando su capacidad goleadora y su proyección. Fue premiada como la jugadora más valiosa del Torneo Clausura 2025.
“Es un sueño que estoy cumpliendo desde niña”, resume Mow, quien no esconde su ambición de disputar un Mundial en el futuro, inspirada en figuras como Alexia Putellas.
En paralelo, la historia de Shayaris Camarena muestra la otra cara del proceso: la consolidación. También del Chorrillo F.C., la delantera forma parte del grupo que busca llevar a Panamá a nuevos escenarios internacionales. El próximo reto será exigente, con un duelo el 28 de noviembre ante Canadá en el camino rumbo al Mundial Femenino de Brasil 2027, pero el equipo se mantiene enfocado en su preparación.
Camarena destaca el crecimiento del grupo y experiencias como jugar en Penonomé, donde, pese a la distancia de la capital, el respaldo del público fue clave. A nivel de clubes, resalta el aprendizaje obtenido en torneos internacionales de Concacaf, fundamentales para medir el nivel competitivo y detectar áreas de mejora.
Más allá del fútbol, su enfoque también está en la formación académica. Actualmente cursa Ingeniería Industrial Administrativa y tiene claro que, antes de dar el salto al extranjero, quiere culminar sus estudios. “El fútbol no es para toda la vida”, afirma, insistiendo en la importancia de equilibrar el deporte con la educación.
Aunque sus caminos son distintos, Mow y Camarena coinciden en un punto esencial: el apoyo familiar ha sido determinante en su desarrollo. Sus historias, además, evidencian el avance del fútbol femenino panameño, que hoy ofrece más oportunidades para que nuevas generaciones sueñen en grande y trabajen por metas que, hace no mucho, parecían lejanas.

