Atleta, entrenador y terapeuta deportivo, entre otras actividades que desarrolla en su vida cotidiana, Ernesto Fernández, de 28 años de edad, es también uno de los más de medio millar de personas en Panamá que se activan en el triatlón, una disciplina que forma parte del programa de los Juegos Olímpicos de verano desde los de 2000 en Sídney (Australia) y que cada día toma mayor auge.
Se trata de un deporte extremo y exigente por excelencia, en el cual los competidores se convierten en una especie de “atleta todo terreno”, desenvolviéndose en tres diferentes disciplinas, que son natación en aguas abiertas, ciclismo y carrera pedestre (atletismo) en distancias establecidas.
Es por eso que el pasado 31 de enero, cuando Fernández cruzó la meta completando su tercer Ironman 70.3 como profesional, por su mente fluyeron múltiples emociones. A pesar de haber competido en el pasado en múltiples competencias aquí en Panamá, ese soleado domingo fue muy especial para él.
Era la primera vez desde que debutó el 2 de octubre en el Iroman 70.3 de Cozumel, México, como competidor profesional y luego el 20 de noviembre en Austin, Texas (Estados Unidos), que lo hacía en su terruño con el calor y apoyo de su gente.
“Es la mejor experiencia que he tenido hasta el momento.
Ernesto Fernández
Ese día Fernández cruzó la meta en la posición número 32, con tiempo de 4 horas, 16 minutos y 38 segundos, mejorando sus registros anteriores de 4:32.33 y 4:46.18 horas que había realizado el año pasado en Cozumel y Texas, respectivamente.
“Cruzar la meta es la parte más emotiva del evento, ya sea por el deber cumplido o porque el solo hecho de estar ahí te hace un ganador. Poder cruzar la meta sin complicaciones es una bendición de Dios y se debe disfrutar al máximo”, señala al referirse a todo aquello en que se traduce al final el esfuerzo realizado.
Fernández practica el triatlón y sus variantes como el duatlón y Ironman 70.3 desde los 17 años, y en lo que corresponde al Iroman 70.3, después de estar compitiendo en las categorías de edades comprendidas entre los 18 a 29 años, finalmente dio el año pasado el salto a la categoría élite o profesional de este evento, del cual comenta que la disciplina que requiere el mismo fue la principal motivación que lo atrajo, “ya que estaba buscando un deporte que fuera demandante y que a la vez me llevara a lugares maravillosos”.
Por otro lado, considera que al margen de la competencia en sí, lo más difícil de todo esto es organizar el tiempo sin descuidar el trabajo y a la familia. “Gracias a Dios mi trabajo gira alrededor del deporte y a mi familia le apasiona el deporte, igual que a mí”.
Para Fernández, un día normal puede empezar a las cinco de la madrugada con tres horas de bicicleta, al mediodía una hora y media de natación, más algo de fortalecimiento con pesas, y dependiendo del ciclo, quizás algo de corrida.
Además del tritatlón, Fernández no práctica ningún otro deporte, toda vez que asegura que se corre el riesgo de lesionarse muy fácilmente. Sin embargo, entre sus pasatiempos están viajar, ver películas y leer artículos científicos relacionados con el deporte, la fisioterapia y la tecnología.
Finalmente, en cuanto a sus competencias futuras explicó que tiene varios eventos del calendario nacional y otros internacionales, tales como los Ironman 70.3 de Monterrey (México), Galveston, Texas (Estados Unidos) y Cozumel (México).





