Un sancocho mundialista en el corazón de Canadá

Panama Caribbean Food lleva sancocho, torrejitas de bacalao y tortillas de maíz a Nathan Phillips Square, donde los fanáticos descubren los sabores del istmo.

En medio del bullicio mundialista, de las camisetas de todos los colores y de los idiomas que se mezclan en cada esquina, hay un rincón donde Panamá se expresa de una forma distinta.

No a través de un balón ni de una bandera ondeando al viento, sino mediante el aroma de un sancocho recién servido y el crujido de una torrejita de bacalao salida del aceite caliente.

En el centro de Toronto, Nathan Phillips Square se ha convertido durante la Copa Mundial de la FIFA 2026 en uno de los principales puntos de encuentro para aficionados de los 48 países participantes. Desde el pasado 11 de junio, miles de personas se congregan diariamente frente a una pantalla gigante para seguir los partidos, celebrar victorias y compartir la experiencia de un torneo histórico.

Pero desde el 17 de junio, la plaza sumó un ingrediente adicional: la gastronomía. Puestos de comida y food trucks comenzaron a ocupar distintos espacios alrededor del recinto, transformando el lugar en una muestra multicultural donde los sabores del mundo acompañan cada jornada de fútbol.

Entre tantas opciones aparece una propuesta que llama especialmente la atención de los panameños. En una de las esquinas de la plaza se encuentra Panama Caribbean Food, un negocio que durante estos días se ha convertido en una pequeña embajada culinaria del país.

La fila de clientes es constante. Algunos llegan por curiosidad, atraídos por los aromas que salen de las ollas. Otros llegan con un objetivo claro: reencontrarse con los sabores de casa.

El puesto también destaca por su decoración. Un mural reúne algunos de los símbolos más representativos de Panamá: la mola, el Canal, el Puente de las Américas, el águila harpía, Panamá Viejo, Mi Pueblito y referencias al boxeador Roberto Durán. Es una carta de presentación visual para quienes poco conocen del país y una dosis inmediata de nostalgia para quienes viven lejos.

Un sancocho mundialista en el corazón de Canadá
Así luce el mural de Panama Caribbean Food en Nathan Phillips Square. LP/Guillermo Pineda

El menú está compuesto por platos profundamente arraigados en la tradición panameña. Hay ensalada de feria, saus, sancocho acompañado de arroz, torrejitas de bacalao, tortillas de maíz y salchichas guisadas.

A medida que avanza la tarde, algunos productos se agotan rápidamente. Las torrejitas de bacalao, por ejemplo, desaparecieron antes del atarceder que llega pasado las nueve de la noche durante una de las jornadas más concurridas.

Para muchos aficionados panameños que han viajado desde diferentes ciudades de Canadá, Estados Unidos e incluso desde Panamá para acompañar a la selección nacional en sus compromisos en Toronto, encontrar estos sabores representa mucho más que una comida.

Es un vínculo emocional.

Es recordar reuniones familiares, fondas de carretera, fiestas patronales y desayunos de fin de semana. Es sentir que, aunque estén a miles de kilómetros de distancia, una parte de Panamá sigue presente.

Sin embargo, llevar la cocina panameña a Canadá no es una tarea sencilla.

Uno de los principales desafíos es conseguir los ingredientes necesarios para mantener la autenticidad de las recetas. El caso más evidente es el ñame, indispensable para preparar un real sancocho panameño.

“Hay que buscar bastante, pero sí se logra conseguir, siempre en tiendas asiáticas”, explicó una de las responsables del puesto.

La búsqueda implica tiempo y también mayores costos de producción. Muchos de los ingredientes son importados o difíciles de encontrar en el mercado local.

“Es sumamente costoso, pero conseguimos todos los ingredientes. Queríamos complacer a todos los panameños que vinieron a visitarnos”, comentó.

El precio es de unos 15 dólares canadienses, es decir 10.50 balboas, sin dejar a un lado que la libra de ñame es ocho veces más costoso que en Panamá.

Detrás de cada plato servido existe además una planificación que comenzó mucho antes del Mundial.

La idea empezó a tomar forma desde que Panamá aseguró su clasificación al torneo. Mientras parte de la familia organizaba detalles desde Toronto, otros colaboradores trabajaban desde Panamá para preparar el proyecto.

“Desde que supimos que la selección había clasificado, mi hijo, que es quien vive acá, se fue preparando desde Toronto y nosotros desde Panamá para venir a acompañarlos”, relató.

El resultado es un espacio que trasciende lo gastronómico.

Durante cada jornada, el puesto se convierte en un punto de encuentro para compatriotas que intercambian historias de viaje, comentan los partidos y comparten recomendaciones sobre la ciudad. Algunos llegan por casualidad; otros regresan varias veces durante su estadía.

Muchos de ellos ya conocen el lugar simplemente como “la esquinita del sabor panameño”.

Aunque su nombre oficial es Panama Caribbean Food, la expresión parece describir mejor lo que representa durante estas semanas mundialistas: un pedazo de Panamá instalado temporalmente en una esquina de Toronto.


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