Una marea humana recibió este lunes en las calles de la capital Dakar a la selección de fútbol de Senegal, campeona el domingo –por primera vez en su historia– de la Copa de África de Naciones (CAN).
Centenares de miles de personas se repartían en las arterias de la ciudad y en las cercanías del aeropuerto Leopold Sedar-Sengor, donde los nuevos campeones de África aterrizaron, procedentes de Camerún.
En las calles de Dakar se escuchaban cánticos y celebraciones. Una gran parte de la población lucía los colores nacionales.
Este lunes fue decretado día festivo por el presidente Macky Sall para que los aficionados senegaleses pudieran mostrar su orgullo nacional en las calles.

“Es un momento inolvidable, que permanecerá para siempre”, decía Dié Mbaye, una estudiante de 17 años vestida con la camiseta del equipo nacional.
El domingo, como un número importante de sus compatriotas, saltó de alegría cuando la estrella Sadio Mané marcó el penal definitivo en la tanda, para que Senegal se impusiera al Egipto de Mohamed Salah en la final.
“Nos lo merecíamos, lo esperábamos desde hacía 60 años”, afirmó.
En el otro lado de la calle, Mamadou Bocoum, estudiante de 24 años, no dudaba en afirmar que este éxito deportivo “va a cambiar la vida” en el país.
Tras unos meses difíciles, de crisis económica, restricciones sanitarias y agitación política, esta victoria era un “alivio”, sobre todo para una población joven, cuya mitad tiene menos de veinte años, recordaba.

