Los Seattle Seahawks se coronaron campeones de la NFL luego de aplastar 29-13 a los New England Patriots. Y podemos usar el mismo verbo en sus triunfos sobre Saints (44-13), Commanders (38-14), Cardinals (44-22), Vikings (26-0), Falcons (37-9) y 49ers (41-6).
Seattle ganó 17 de los 20 partidos que disputó en el año. Aunque inició con una derrota en casa ante San Francisco, fue precisamente al sur de esa ciudad —en Santa Clara— donde levantó el trofeo Vince Lombardi como campeón de la liga.

Explicar el éxito resulta más claro cuando se ponen nombres propios: John Schneider, Mike Macdonald y Sam Darnold, con antecedentes que incluso se conectan con la era de Russell Wilson.
Schneider, gerente general y arquitecto del proyecto, llegó en enero de 2010 y fue clave, junto a Pete Carroll, en la construcción de ”Legion of Boom", la defensa que aplastó 43-8 a los Denver Broncos de Peyton Manning en el Super Bowl XLVIII. Ese grupo estuvo cerca de repetir campeonato, pero la intercepción de Malcolm Butler selló la victoria de los Patriots de Tom Brady al año siguiente.
Esa etapa terminó con las salidas de Marshawn Lynch, Kam Chancellor y Richard Sherman, entre otros. Desde entonces, Seattle no volvió a jugar un partido en febrero, mientras rivales divisionales como 49ers y Rams sí lograron llegar al Super Bowl en múltiples ocasiones entre 2019 y 2024. Russell Wilson, DK Metcalf y Tyler Lockett intentaron sostener desde la ofensiva la competitividad del equipo sin lograr otro salto definitivo.
Wilson salió tras la temporada 2021, inconforme con la debilidad de la línea ofensiva. El canje a Denver permitió a Schneider capital de draft que se tradujo en piezas clave: el tackle Charles Cross y el liniero Boye Mafe en 2022, además del esquinero Devon Witherspoon y el liniero Derick Hall en 2023.

Pete Carroll cerró con marca de 9-8 en 2022 y 2023 con Geno Smith como mariscal titular, y puso fin a un ciclo de 13 años en la franquicia. La organización entonces apostó por Mike Macdonald, procedente de la coordinación defensiva de los Ravens, con reputación de diseñador de esquemas físicos y agresivos.
La nueva identidad defensiva tomó forma rápidamente —apodada internamente como “The Darkside”— con nombres como Ernest Jones, DeMarcus Lawrence, Julian Love, Coby Bryant y el novato Nick Emmanwori como parte del núcleo.

La última pieza fue Sam Darnold. El mismo mariscal que alguna vez admitió haber “visto fantasmas” ante los Patriots encontró ahora su redención frente a ese rival.
Tercera selección global del draft 2018 —clase que también incluyó a Lamar Jackson, Josh Allen y Baker Mayfield— registró marca de 13-25 con los Jets, pasó por Carolina y luego fue suplente en San Francisco. Revivió su carrera en Minnesota con 14 victorias en 2024, pero la franquicia optó por JJ McCarthy.

Schneider detectó la oportunidad y le ofreció un contrato de tres años y 100 millones de dólares. La apuesta terminó con Darnold levantando el trofeo como campeón.


