El balance fiscal del primer trimestre del año refleja aumentos tanto en los ingresos como en los gastos, pero estos últimos siguen teniendo un mayor peso, por lo que las cuentas públicas reflejan un resultado en números rojos.
El déficit acumulado en los tres primeros meses del año totalizó $1,082 millones, es decir, $35.3 millones menos que los $1,117.2 millones registrados en el mismo periodo del año anterior.
Los ingresos totales del sector público no financiero sumaron $2,933.4 millones, cifra que representa un aumento de $489.3 millones o 20% cuando se compara con el mismo periodo del año anterior, según un reciente informe del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).

Los ingresos aumentaron, según el MEF, como efecto de la recuperación de la economía, propiciada por un control de la pandemia que se tradujo en mayor movilidad y actividad de la población, lo que favoreció las recaudaciones tanto del gobierno central como de la Caja de Seguro Social.
Los gastos, por su parte, totalizaron $4,015.4 millones, un aumento de $454 millones o 12.7% cuando se compara con el mismo periodo del año anterior.
Los gastos corrientes, que incluyen las operaciones del aparato estatal y los intereses generados por la deuda, se llevan la mayor parte de los recursos públicos, con $2,897.6 millones, una cifra similar a la del ejercicio anterior ($2,884.6 millones).
Por su parte, el gasto de capital sumó $1,117.8 millones, un aumento de $441.1 millones o 65.2% cuando se compara con el mismo periodo del año anterior.
Dentro del gasto de capital se incluyen la ejecución de inversiones físicas y transferencias en el marco del programa Panamá Solidario, que ayuda a las familias afectadas por la crisis económica ocasionada por las restricciones impuestas en pandemia.
El MEF señaló que el balance primario sigue siendo negativo, pero en menor medida que durante el ejercicio anterior, y que el ahorro corriente fue positivo, recursos que permiten el financiamiento de inversiones.
El economista Ernesto Bazán comentó que lo positivo de los resultados del primer trimestre es que los ingresos crecen a un ritmo mayor que los gastos, pero también apunta que es claro que el año en su conjunto va a terminar con déficit fiscal y esto es importante considerarlo porque el déficit se financia con deuda.
Durante 2020 y 2021 se produjo un deterioro de las métricas fiscales a consecuencia de la pandemia.
El año pasado el déficit fue de 6.7% del producto interno bruto (PIB), dentro por lo tanto del máximo permitido -un rango de 7% a 7.5%- y la relación entre deuda y PIB cerró en 63.5%. Para reducir la relación entre deuda y PIB será clave el crecimiento de la economía y respetar los lineamientos de la Ley de Responsabilidad Social Fiscal, que para este año marca un tope de déficit de 4%.

