Con sus pequeños cuerpos, de apenas un par de centímetros, las abejas sostienen una parte importante del ecosistema y de la seguridad alimentaria y, al mismo tiempo, impulsan un negocio que busca crecer en el mercado panameño: la apicultura.
En el mundo existen unas 20 mil especies de abejas, de las cuales en Panamá se han registrado al menos 700, entre especies sociales e insectos solitarios. Aunque no todas producen miel, todas cumplen funciones ecológicas fundamentales dentro de los ecosistemas.

Las abejas más utilizadas para producción comercial son las africanizadas, que llegaron al país provenientes de Brasil y son conocidas por su agresividad, así como por su alta producción de miel. Existen otros tipos, como las meliponas y trigonas, especies nativas que no poseen aguijón y cuya producción de miel es menor, pero de alto valor medicinal y comercial.
Aunque el papel principal de estos pequeños animales va mucho más allá de la producción de miel, y en Panamá la apicultura es una industria en crecimiento, la miel es uno de los productos más populares. Una prueba de ello se encuentra en los resultados de los censos realizados por el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida), que reflejan cómo en cinco años los productores de miel pasaron de ser 332 en 2020 a cerca de 652 en 2025.

En Panamá, tan solo en 2025 se produjeron 67,620 galones de miel a partir de 15,529 colmenas distribuidas entre 652 productores. Los datos provenientes del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida), indican que, además, desde 2020, año en el que se produjeron 44,311 galones, la producción ha registrado un crecimiento de 52.60%.
La provincia que más produce miel en Panamá es Chiriquí, de donde provienen aproximadamente 40,875 galones. Le sigue Veraguas, con una producción de 13,831 galones, y en tercer lugar se encuentra Herrera, donde se produjeron alrededor de 3,762 galones hasta diciembre de 2025.
A pesar de que la producción de este dulce néctar sigue en aumento, de acuerdo con María Gabriela Pitano, de la Dirección Nacional de Ganadería del Mida, las colmenas del país aún no producen toda la miel que deberían.

El año pasado, cada colmena del país produjo en promedio 4.56 galones de miel, mientras que el sector considera óptima una producción que ronda los ocho galones por colmena.
De acuerdo con José Rodríguez, técnico apícola y también miembro de la Dirección de Ganadería del MIDA, la recolección de miel por colmena puede tardar entre cinco y seis meses y ocurre por temporadas. “Es una época como la zafra de la caña de azúcar, los melones o la sandía”, manifestó.
¿Cuál es la razón detrás de la baja producción?
Las abejas enfrentan grandes retos que atentan no solo contra su aporte a la economía, sino también contra el equilibrio ecológico del mundo. Factores como el cambio climático, las sequías prolongadas, el exceso de lluvias o las altas temperaturas afectan directamente a las abejas.
A esto se suma la falta de capacitación técnica de algunos apicultores, ya que en muchas ocasiones no brindan a las colmenas el monitoreo constante, la alimentación complementaria o el manejo adecuado que estos espacios necesitan para alcanzar su máximo potencial productivo.

De acuerdo con Pitano, el monitoreo es de suma importancia ya que permite la detección temprana de plagas, como el “varroa”, un ácaro que causa daño a las colmenas, entre ellos problemas de deformación y baja población, y otros virus que afectan la producción de la colmena.
Competencia
Por otro lado, Pitano señaló que, a pesar del crecimiento de la producción nacional, Panamá todavía consume una gran cantidad de miel importada. Según explicó, cerca del 48% de la miel que se consume en el país proviene del extranjero.
“Existe una competencia un tanto desleal, porque la miel que viene de afuera muchas veces no es miel de buena calidad; es miel combinada, no es miel 100% pura”, manifestó. Añadió que esta situación no solo genera una competencia desigual en precios, sino también en calidad.

A esto se suma que el precio del producto importado es mucho más bajo. De acuerdo con la especialista, mientras una botella de miel de producción nacional puede costar alrededor de 12 dólares, en supermercados es posible encontrar el doble de contenido por el mismo precio.
¿Cómo se compone una colmena?
Los expertos explicaron que dentro de una colmena cada abeja cumple una función específica y que todas son importantes. Aunque el número de abejas depende del tamaño de la colmena, esta siempre está compuesta por una reina, las obreras y los zánganos.
La reina es “es una máquina ponedora de huevos”, manifestó el técnico. Una abeja reina puede poner entre 2,000 y 2,500 huevos al día.

Las obreras, en tanto, realizan la mayor parte del trabajo: buscan agua, cuidan la colmena, recolectan néctar, polen y todo lo necesario para la supervivencia del enjambre. Sin embargo, su vida útil ronda apenas los 45 días de trabajo.
Luego están los zánganos, cuya principal función es fecundar a la reina y contribuir a la reproducción de la colmena.
Mucho más que miel
Rodríguez manifestó que la apicultura es reconocida como una actividad de importancia productiva para la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible de Panamá.
“Sin las abejas no hay futuro”, manifestó, añadiendo que “el 70% de los alimentos que consumimos dependen de la polinización de las abejas”.

El investigador del Instituto de Innovación Agropecuaria de Panamá, Randy Atencio, hizo hincapié en la importancia de las abejas en el mundo. Explicó que estos insectos funcionan como bioindicadores ambientales, es decir, ayudan a medir la salud de los ecosistemas y, cuando sus poblaciones disminuyen, puede ser una señal de contaminación, uso excesivo de pesticidas o pérdida de áreas boscosas.
Atencio también señaló que la expansión urbana y agrícola ha reducido los hábitats donde normalmente las abejas se refugian y alimentan, lo cual resulta crítico debido a que una gran cantidad de los alimentos consumidos diariamente dependen, de forma directa o indirecta, de la polinización.
Desde 2018, cada 20 de mayo se celebra el Día Mundial de las Abejas. La fecha fue elegida en honor al natalicio de Anton Janša, considerado uno de los pioneros de la apicultura moderna.


