La estatal Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A. (Etesa) presentó al Ente Regulador de Asociación Público-Privada (APP) el proyecto de prefactibilidad de la cuarta línea de transmisión eléctrica que se construiría entre las subestaciones de Chiriquí Grande, Bocas del Toro, hasta la subestación Panamá III, en la provincia de Panamá.
Este es el primer proyecto de inversión de Etesa que se realizará bajo esta modalidad y el segundo del actual Gobierno que se presenta para evaluación como APP, con base a la Ley 93 de 19 de septiembre de 2019, que creó el Régimen de APP como incentivo a la inversión privada, al desarrollo social y a la creación de empleos.
Proyecto. Medio ambiente
39%
Del trazo de la cuarta línea está cubierto por bosques naturales, recursos hídricos y altos valores de biodiversidad.
70
Metros es la servidumbre calculada a lo largo de los 330 kilómetros de la línea.
78
Kilómetros de la línea pasan por zonas de parques nacionales del país.
909
Torres metálicas tipo celosia servirán como estructura de soporte para la cuarta línea de transmisión.
El primer proyecto impulsado bajo APP, que también está en proceso de evaluación, es la rehabilitación y posterior mantenimiento de la carretera panamericana en el sector Este con una inversión de $292 millones.
La cuarta línea de transmisión representa una inversión estimada de $696.3 millones, según detalla el informe técnico inicial enviado al Ente Rector, encargado de aprobar o desestimar las iniciativas que proponen las Entidades Públicas Contratantes -ministerios o instituciones públicas-, para ser implementadas bajo modalidad de APP. La cuarta línea de Etesa también es parte del plan quinquenal de inversiones del Estado, según certificación emitida por el Ministerio de Economía y Finanzas en nota del 24 de marzo de 2022.

Aunque la inversión de este proyecto se desarrollaría con inversión privada, el informe señala que Etesa seguirá siendo la responsable de operar el Sistema Interconectado Nacional a través del Centro Nacional de Despacho. La transmisión de energía eléctrica en alta tensión es un servicio exclusivo de Etesa, cuyas acciones son 100% del Estado.
Según la Ley 93, los APP autofinanciados son aquellos en que todos los costos del proyecto se recuperan con los ingresos percibidos por el contratista.
La cuarta línea tendrá una extensión de 330 kilómetros entre Chiriquí Grande y Panamá. La línea atravesará una parte de la comarca Ngäbe-Buglé, luego continúa dentro de una zona de selva boscosa tropical intercalada con áreas deforestadas. Sigue por el norte de la provincia de Veraguas, la zona norte de Coclé y el distrito de Donoso, Colón, hasta llegar a Panamá, donde cruzará el Canal en un punto ya aprobado por la Autoridad de Canal de Panamá.
El proyecto busca mejorar la eficiencia del sistema interconectado nacional y beneficiaría a los consumidores finales de energía eléctrica que actualmente suman más de un millón 200 mil clientes que tienen contratos de suministro con las empresas de distribución Naturgy (Edemet y Edechi) y ENSA. También se considera como positivo para el país y sus habitantes, poder transportar toda la energía renovable disponible en el occidente del país.
Más capacidad
Con la entrada en operación de la cuarta línea, el sistema será capaz de soportar la generación hidroeléctrica instalada en la zona de occidente (Chiriquí-Bocas del Toro), además de 193 megavatios (MW) de energía solar conectada en dicha zona. Actualmente operan tres líneas de transmisión pero en el corto plazo no tendrán capacidad para transportar toda la generación eléctrica desde el occidente.
Indica el informe que en total el flujo desde occidente sería de 1,309 MW. De igual forma se considera la entrada en operación del proyecto de generación hidroeléctrico Changuinola II, que aún está pendiente de licitación.
En su propuesta para evaluación, Etesa explica que con la modalidad de APP tiene el objetivo de garantizar un costo eficiente y compartir riesgos de forma balanceada durante la etapa de diseño, construcción, financiamiento, administración y mantenimiento de la cuarta línea al sector privado.
La obra, que se intentó adjudicar durante la pasada administración gubernamental, tiene actualmente en proceso de desarrollo el estudio de impacto ambiental, categoría III, adjudicado al consorcio Consultores Ambientales y Multiservicios, S.A.
Bajo la figura de APP, este proyecto será autofinanciado por la empresa o grupo que se adjudique el contrato en la licitación que debe organizar Etesa, si es aprobado en prefactibilidad por el Ente Rector.
La fecha prevista en el plan de expansión de 2019 para el inicio de operaciones de la cuarta línea es julio de 2024, un año de atraso respecto al plan de expansión de 2018, mientras que el cambio a 500 KV se prevé para 2030. “Estas fechas son consideradas en el análisis del presente informe. No obstante, estas fechas se actualizarán una vez que se publique el plan de expansión 2020, el cual se encuentra en proceso de aprobación”, señala el documento.
Desarrollo de la obra
El proyecto se proyecta en dos fases y el contrato tendrá una extensión de 30 años. La primera fase consistirá en la construcción de la línea de transmisión a 500 KV, la subestación Chiriquí Grande y la ampliación de la subestación Panamá III. En esta fase, la línea operará en 230 KV. La fase II comprenderá la energización del voltaje a 500 KV, esto significa mayor capacidad de transporte de energía. “Ambas fases tienen el objetivo de disminuir las pérdidas del sistema, incrementar la seguridad y ofrecer redundancia al sistema. La planeación en dos fases es para que Etesa cumpla con las necesidades del sistema interconectado nacional, es decir, permitir mayor penetración de generación, evitar restricciones y necesidades de operar con generación obligada y dar mayor estabilidad de voltaje “, detalla.
La cuarta línea de transmisión está aprobada desde 2014 por la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) y aunque fue licitada en 2019, ninguno de los dos proponentes que se presentaron cumplían con los requisitos del pliego.
De acuerdo con Etesa, en los estudios presentados ante la ASEP, tal como lo establece la normativa vigente, se ha demostrado que el proyecto es necesario para el mantenimiento de la estabilidad de la red eléctrica y aumento en la capacidad de transmisión del sistema.
Modelo de negocio
El proyecto bajo la modalidad de APP autofinanciada se basa en que Etesa no compensará al posible contratista de su presupuesto, sino que la empresa estatal con previa autorización de la ASEP, cederá al potencial contratista APP los ingresos correspondientes a los cargos tarifarios de la cuarta línea recibidos del mercado eléctrico. El cargo tarifario está regulado por el reglamento de transmisión aprobado por la ASEP. “Dichos flujos comenzarán cuando la cuarta línea entre en operación comercial y se otorgarán en garantía a un fideicomiso”, indica el documento.
En caso de que el proyecto sea aprobado por el Ente Regulador, bajo la modalidad de APP, se creará un fideicomiso para la cuarta línea, siendo Etesa el único beneficiario. Señala que las propuestas económicas de la potencial licitación deben detallar cuál porcentaje de cada anualidad se destinará para cubrir los costos de las actividades de administración y mantenimiento, y cuál será para el repago de la cuarta línea.
El potencial contratista APP obtendría el financiamiento para la construcción del proyecto, pagaría su deuda y recuperaría su inversión a través de los flujos resultantes de sus ingresos bajo el contrato APP. El pago mensual que recibirá el contratista APP será a partir de la entrada en operación de la cuarta línea y los tiempos estimados de cada etapa serán presentados en la fase de factibilidad, en caso de que sea aprobado.
También se indica que Etesa será la contraparte para obtener la servidumbre y el derecho de vía, de los cuales será la titular, mientras que la logística de ejecución y la disponibilidad del recurso para el pago estará a cargo del contratista APP.
La cuarta línea pasará por aproximadamente 107 kilómetros de la comarca Ngäbe Buglé, además de otras áreas en el norte de Veraguas donde residen comunidades indígenas. Etesa informó que cuenta con la aprobación del congreso Ño Kribó para adelantar los estudios que confirmen la viabilidad del proyecto y para constituir la servidumbre calculada en 70 metros de ancho a lo largo de los 330 kilómetros. La empresa señala que continuará con los requerimientos necesarios para cumplir con el proceso de consulta previa, libre e informada con las comunidades indígenas.


