El Gobierno introducirá a partir de enero una nueva tarifa eléctrica que penalizará a los clientes que consumen más de 750 kilovatios hora (Kwh), que verán cómo su tarifa sube de los 0.1696 dólares que pagan actualmente a 0.20 dólares, un aumento de 18%. Los clientes que consumen entre 300 Kwh hasta 750 Kwh pagarán 0.17 dólares, un centésimo más de la tarifa actual. En este caso, el aumento porcentual es de 6.25%. Por último, el grueso de los consumidores del país, aquellos que no pasan de 300 Kwh al mes, seguirán pagando 0.16 dólares por Kwh. Las alzas serán por tanto mayores a medida que aumenta el consumo energético, rompiendo el esquema actual de una tarifa prácticamente plana. El ministro de Economía y Finanzas, Dulcidio De La Guardia, presentó en rueda de prensa las nuevas tarifas acompañado de sus dos viceministros y de las máximas autoridades energéticas del país. De La Guardia destacó que para 705 mil ciudadanos no habrá cambios en la tarifa y recordó que a pesar de los ajustes el costo de la energía es mayor al que pagarán los ciudadanos. La diferencia seguirá estando subvencionada por el Estado, que para el año próximo ha presupuestado un gasto en subsidios de $350 millones. De ese total, $285 millones se destinarán al Fondo de Compensación Energética (FACE), que beneficia a todos los clientes, incluyendo comercios e industrias, y $65 millones de dólares para el Fondo de Estabilización Tarifaria (FET), que reciben quienes consumen menos de 350 Kwh.
Dulcidio De La Guardia
Ministro de Economía y Finanzas
Por tanto, a pesar del ajuste anunciado ayer, todos los clientes seguirán estando subsidiados, independientemente de su nivel de ingresos y de su actividad. La tarifa eléctrica llevaba sin ser actualizada desde el segundo semestre de 2012. El gobierno de Ricardo Martinelli decidió no modificarla, lo que provocó un aumento considerable en los subsidios destinados a cubrir el costo de la energía. Solamente este año se gastarán $450 millones. Consultado sobre el eventual impacto del ajuste tarifario en los precios de los alimentos y otros productos básicos, De La Guardia dijo que no debería haber aumentos, ya que el peso de la energía es relativo dentro de todo el esquema de costos de las empresas. De hecho, dijo que en el contexto actual, la caída del precio de los combustibles “debería representar ahorros importantes en la cadena de producción y distribución” y que, por lo tanto, “deberíamos ver una disminución en los precios de los alimentos”. Sobre cómo se enfrenta el próximo verano en términos de suficiencia energética, el secretario nacional de Energía, Víctor Urrutia, dijo que “estamos haciendo todo lo posible para que no haya escasez” y planteó que la situación es más optimista que el año pasado, aunque todavía no se atrevió a “cantar victoria”.
