La burocracia es el principal obstáculo identificado en Panamá a la hora de hacer negocios, seguido de la educación en la fuerza de trabajo y la corrupción.
Los datos corresponden a información del World Economic Forum preparados por Consejeros Económicos y Financieros, S.A. (Cefsa), con sede en Costa Rica, presentados en el foro empresarial de la consultora Indesa.
El análisis expuesto por José Luis Arce, en representación de Cefsa, incluye los indicadores de Guatemala, Costa Rica, El Salvador, Honduras y Nicaragua. “El panorama de Centroamérica se presenta como una región con grandes disparidades en términos de desarrollo económico y social”, dijo.
Hay diferencias en los indicadores de libertad económica, la percepción de corrupción y la seguridad.
Al igual que en Panamá, Nicaragua y Costa Rica registran serios problemas en la eficiencia gubernamental para desarrollar negocios, mientras que en Guatemala, El Salvador y Honduras los robos y crímenes marcan como el problema número uno.
Esta situación se convierte en un freno para los gobiernos de estos tres países, que deben destinar un millonario presupuesto para combatir la violencia.
En el caso de Honduras y El Salvador, se calcula que los costos para enfrentar la violencia representan un 15% del producto interno bruto.
En competitividad también existen grandes diferencias. Panamá y Costa Rica marcaron bien en el último índice de competitividad global con los puestos 50 y 52 a nivel mundial, respectivamente, de los 140 países analizados.
Hay países que tienen grandes fortalezas en algunos aspectos como la institucionalidad, que es el caso de Costa Rica, sin embargo, una de las debilidades de este país es la infraestructura, porque la inversión que se destina a este segmento es menos del 2% del PIB.
En salud y educación, también Costa Rica tiene mejor ranking en la región que el resto de los países.
Arce concluye que los países de Centroamérica padecen cierta esquizofrenia porque hay situaciones muy dispares. En los últimos meses Centroamérica ha ido perdiendo crecimiento y una disminución en las exportaciones, pero reconoce que aún se mantiene cierta estabilidad, en comparación al resto de Latinoamérica.
