Trabajadores del sector público de Costa Rica iniciaron este lunes la segunda semana de una huelga indefinida contra una propuesta de reforma fiscal, en momentos que el plenario del congreso comienza a analizar el proyecto que aumenta los impuestos.
Aunque la mayoría de los servicios estatales han funcionado con normalidad, la huelga ha interrumpido las clases en escuelas y colegios, y afectó servicios en los hospitales públicos.
Los trabajadores han bloqueado carreteras en diferentes puntos del país, donde han dificultado la distribución de combustibles y afectado el tráfico a áreas turísticas.
La huelga comenzó el lunes 10 y no hay perspectivas de que termine, luego de que los sindicatos rechazaron la propuesta del presidente Carlos Alvarado de dialogar con la intermediación de los obispos católicos y los rectores de las universidades estatales.
"El comando sindical nos comunicó que no aceptaban la facilitación" de los rectores, dijo el sábado el rector de la Universidad Técnica Nacional, Marcelo Prieto, sobre la propuesta formulada el viernes pasado por Alvarado.
Entre tanto, en algunos puntos de San José se comenzó a sentir la falta de combustible por los bloqueos en las plantas de la empresa estatal de petróleo, al tiempo que hoteleros en la provincia noroccidental de Guanacaste reportaron fuertes pérdidas.
"El gobierno debe de hacer respetar la ley, levantar los bloqueos, que de por sí son ilegales, y garantizar así el libre tránsito de ciudadanos y de miles de turistas que han visto afectados sus planes de disfrutar las maravillas que ofrece Costa Rica", dijo la Cámara Costarricense de Hoteles en un comunicado.
Los hoteleros se quejaron de numerosas cancelaciones y una merma en la llegada de turistas a causa de la huelga.
