El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé un crecimiento global de 3.5% para 2015, un ritmo similar al 3.4% de 2014, de acuerdo a su informe Proyección Económica Mundial (WEO, por sus siglas en inglés), presentado esta mañana en Washington, Estados Unidos.
El crecimiento será moderado y desigual en las distintas regiones del mundo. En términos generales, se prevé un escenario de aceleración para las economías avanzadas y desaceleración para las emergentes.
La caída en el precio del crudo tiene efectos dispares en las economías. Blanchard dijo que supone una reubicación del ingreso real de los países exportadores a los importadores.
Para las economías avanzadas, principalmente importadoras, la consecuencia es un aumento del ingreso para los ciudadanos y del gasto, lo que tiene un efecto positivo para la economía.
Por su parte, los tipos de cambio están marcados por la apreciación del dólar respecto al euro y al yen. Esto es consecuencia de las diferentes políticas monetarias que implementan en cada zona. Estados Unidos salió del programa de estímulo financiero y se aproxima a una subida de las tasas de interés, mientras que Europa está iniciando un programa de compra masiva de deuda pública. Estas políticas, desde el punto de vista del FMI, son adecuadas teniendo en cuenta la situación de las economías. A la zona euro (crecerá 1.5% en 2015 y 1.6% en 2016) le ayudará a ser más competitiva en sus exportaciones, mientras que Estados Unidos (3.1% en 2015 y 2016) tiene margen para compensar la apreciación del dólar, un escenario positivo para la economía global.
Los mercados emergentes y las economías en desarrollo crecerán 4.3% en 2015, un ritmo menor al 5% de 2013 y al 4.6% de 2014.
América Latina y el Caribe, por su parte, crecerá apenas 0.9% en 2015, un desempeño inferior al 2.9% de 2013 y el 1.3% de 2014. Este resultado se debe principalmente a la complicada situación de Brasil (se prevé una caída en el producto interno bruto de 1% para este año), a un crecimiento menor al esperado en México y al debilitamiento en varias economías de una región que siente la caída de los precios de las materias primas. No obstante, para Centroamérica se prevén crecimientos robustos (4.2% en 2015 y 4.3% en 2016) por la positiva influencia de la economía estadounidense y la caída de los precios del petróleo.
RIESGOS Y POLÍTICAS
Blanchard dijo que el mayor riesgo macroeconómico que existía hace un año, una eventual recesión de Europa o de Japón, se ha atenuado. Aunque no ha desaparecido completamente, sí parece menos probable que se produzca, apuntó.
No obstante se refirió al surgimiento de nuevos riesgos financieros por la situación cambiante de los precios del petróleo y de los tipos de cambio. Los riesgos de carácter político se concentran, por su parte, en una eventual intensificación de la crisis griega, que podría perturbar los mercados financieros, y en Ucrania y Oriente Medio.
Dada la diversidad de realidades en la economía mundial, Blanchard aclaró que no hay una sola receta sobre las políticas a impelmentar. No obstante, trazó unos lineamientos generales, principalmente en la línea de mantener el crecimiento económico a corto y largo plazo. Para impulsar la demanda, vio de manera positiva el estímulo monetario que se ejecuta en Europa. Mientras que por el lado de las finanzas públicas, dijo que la disminución del precio del petróleo representa una oportunidad para disminuir los subsidios estatales en energía y aumentar los impuestos en aquellos países que tienen una baja carga impositiva sobre los combustibles.
También recomendó a los países elevar la inversión en infraestucturas, ya que las tasas de interés bajas permiten el acceso a fondos a un costo menor. Blanchard sugirió además la implementación de reformas estructurales, que aunque "no son una cura milagrosa", en largo plazo tendrán un impacto positivo en el crecimiento potencial de las economías.
