NUSA DUA, Indonesia. (DPA).- Cuba rechazó este viernes en su nombre y el de Bolivia, Venezuela y Nicaragua, el preacuerdo para la liberalización del comercio mundial que había sido alcanzado por los ministros de los países de la OMC en la isla indonesia de Bali.
La delegación de La Habana declaró que estos cuatro países se niegan a aprobar el texto del histórico acuerdo, negociado durante cuatro días, debido al embargo comercial de Estados Unidos contra Cuba.
Un portavoz de la Organización Mundial de Comercio (OMC) explicó que el director general del organismo, Roberto Azevêdo, tenía previsto negociar esta noche con la delegación cubana para encontrar una salida a la situación que permita la adopción del acuerdo.
Los expertos estiman que la salida podría consistir en que Cuba se abstenga en la confirmación oficial del consenso y luego presente una protesta y anuncie su no participación en el protocolo.
El primer gran tratado para la liberalización del comercio en casi 20 años cuenta con el respaldo de 155 de los 159 países con derecho a veto en la OMC.
Los ministros presentes habían logrado hoy un acuerdo de compromiso con India que permitiría sellar el histórico tratado.
El camino se allanó después de que Estados Unidos y la Unión Europea (UE) dieran su aprobación para que India y otros países puedan hacer excepciones a las reglas de la OMC en la subvención de productos agrícolas para los más pobres.
En contrapartida, prevé el establecimiento de medidas para la facilitación del comercio, como la simplificación de los trámites aduaneros, que deberían derivar en crecimiento y más puestos de trabajo sobre todo en los países en desarrollo.
Los 10 acuerdos incluidos en el llamado paquete de Bali representan el primer gran tratado para la eliminación global de barreras comerciales en décadas.
El punto de partida fue el acuerdo de Marakesh de abril de 1994, con el que se cerró la "ronda Uruguay" y se acordó asimismo la creación de la OMC.
Los miembros de la OMC iniciaron en 2001 la ronda de Doha, que debía reducir los obstáculos al comercio mundial como las restricciones a las importaciones o los aranceles. De todas formas este plan fracasó por las diferencias entre los países industrializados y en desarrollo.
De acuerdo con lo estipulado en Bali, India podría continuar con su programa para la subvención de alimentos para 820 millones de pobres aún cuando vaya en contra de las regulaciones de la OMC. De todas formas, India no pudo imponer su demanda de no poner un límite temporal a los subsidios.
India deberá garantizar que con su programa para el acopio y entrega de arroz y cereales a precios fijados por el Estado no provoque una distorsión comercial en los mercados de otros países. Esto se daría, por ejemplo, si los alimentos no sólo son usados para la ayuda a los pobres, sino que aparecen en mercados extranjeros y distorsionan los precios.
Esta es una preocupación sobre todo de Pakistán y Tailandia. India deberá informar por lo tanto con precisión a la OMC sobre el funcionamiento de su programa.
En paralelo se negociará una regulación a largo plazo, que deberá acordarse en la 11 conferencia de ministros del organismo que se celebrará en cuatro años.
Además de reducir los subsidios agrícolas, el paquete de Bali contempla pasos para facilitar el comercio como la simplificación de los trámites aduaneros y de las medidas de apoyo a los países más pobres, entre las que se cuentan mejores posibilidades para sus exportaciones.
