ACCIONES LEGALES INTERNACIONALES Y EN PANAMá

Petaquilla, entre arbitraje y demandas

Petaquilla, entre arbitraje  y demandas
Petaquilla, entre arbitraje y demandas


Mientras la extracción de oro en la mina Molejón, en la provincia de Colón tienen 17 meses paralizadas por la falta de fondos, un grupo de accionistas de la minera canadiense Petaquilla Minerals intenta recuperar parte de su inversión a través de la vía judicial.

La semana pasada inversionistas españoles solicitaron un arbitraje ante el Banco Mundial contra el Estado panameño ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias del Banco Mundial, por supuestas injerencias del expresidente Ricardo Martinelli en el manejo de las empresas Petaquilla Minerals y todas sus subsidiarias.

Los accionistas españoles agrupados en la compañía Corporación de Recursos Iberia, que maneja los proyectos de la minera en España y Portugal aseguran, en documentos a los que tuvo acceso este diario, que Martinelli presionó para introducir a sus allegados en las directivas de la minera canadiense y de su subsidiaria Petaquilla Gold con el fin  de tomar el control de las mismas.

Desde finales de 2013 Molejón está paralizada por la falta de fondos y desde entonces la compañía no ha levantado el capital que necesita para retomar la extracción de oro.

La solicitud de arbitraje firmada por Pascual Montañés Duato y José María Blanc, este último cercano a la Corona española, se hizo utilizando el Acuerdo para la Promoción y la Protección Recíproca de Inversiones entre España y Panamá firmado en 1997.

Este acuerdo establece que en primera instancia la parte que se sienta afectada podrá solicitar un arbitraje y si al cabo de seis meses no se encuentra una solución amistosa, el siguiente paso será acudir a los tribunales ordinarios en el territorio dónde se realizó la inversión.

Por ser un acuerdo de inversión firmado entre estados, le corresponderá a las autoridades españolas notificar al Gobierno panameño de la apertura del proceso para que nombren un representante que conozca los detalles del proceso.

Los demandantes indican que supuestamente Martinelli logró que Raúl Ferrer fuera designado en la junta directiva de Petaquilla Minerals a finales de 2009 con el objetivo de forzar la salida de Richard Fifer de Petaquilla Gold. Añade la nota que si Fifer no renunciaba a la empresa, el gobierno no aprobaría los permisos que necesitaba la minera para extraer oro en Molejón.

Además de influir en el nombramiento de Ferrer los inversionistas españoles indican que Martinelli también colocó a Rodrigo Esquivel en Petaquilla Gold, con lo cual el exmandatario panameño tenía acceso a información financiera de la  empresa.

Como compensación por el daño que sufrió Petaquilla y todas sus subsidiarias a raíz de la supuesta intromisión de Martinelli, los accionistas españoles piden una compensación de 2 mil 300 millones de dólares, dinero que serviría para resarcir a los inversionistas en Panamá y en España. No sería la primera vez que Martinelli es vinculado de alguna manera con las operaciones de Petaquilla.

En un proceso indagatorio relacionado a un fraude en la casa de valores Financial Pacific, Mayte Pellegrini, aseguró que los directivos de Financial Pacific Iván Clare y West Valdés habían dicho públicamente que una cuenta secreta llamada High Spirit se abrió para “manipular el mercado de valores con las acciones de Petaquilla, y que era del presidente, Ricardo Martinelli”.

Ante los señalamientos ahora emitidos en su contra, Ferrer indicó que llegó a Petaquilla Minerals cuando un amigo que tenía en común con Fifer lo nominó al cargo. Asegura que fue uno de los más votados porque contó con el apoyo de la mayoría de los accionistas panameños que controlan 50 de los 250 millones de acciones que tiene la empresa.

“Yo escuché de Petaquilla Minerals en 2006 cuando era corredor de bolsa y desde ese entonces tengo papeles de la empresa”, añadió Ferrer, quien asegura que Fifer siempre ha tenido el control de la minera canadiense y ha dispuesto de los fondos que generó la empresa como mejor le pareció.

Indica que decidió abandonar la compañía cuando tuvo conocimiento que Fifer recibía mensualmente 60 mil dólares, además de otros beneficios económicos, como representante de Gold Consulting S.A., una empresa que prestaba servicios a Petaquilla Minerals.

Reitera que nunca facilitó información financiera de la compañía, y dice tener documentos bancarios que demuestran la pérdida que ha sufrido desde que compró esos activos.

Además de la solicitud de arbitraje, el lunes 4 de mayo los directivos de Petaquilla Gold presentaron una demanda en los tribunales panameños contra Rodrigo Esquivel por un supuesto faltante de $8 millones.

Jorge Obón, secretario y vocero de Petaquilla Gold, señaló que desde finales de 2014 hacen una auditoría forense para determinar en qué estado quedó la compañía después de que Esquivel renunció a la presidencia de Petaquilla Gold y fuera reemplazado por Richard Fifer.

Los $8 millones reclamados son producto de créditos fiscales que obtuvo la empresa Panamá Desarrollo de Infraestructura, S.A., subsidiaria de Petaquilla y que de acuerdo con Obón no se sabe en qué fueron utilizados.

Al respecto, Esquivel manifestó que los créditos fiscales se utilizaron para cancelar deudas que mantenía la empresa con sus acreedores. A igual que Ferrer, Esquivel indica que la persona que maneja las finanzas de la empresa y decide el destino final de los fondos es Fifer.

“Él (Fifer) enviaba los fondos para las operaciones en España y Portugal, y cada responsable de esas operaciones respondían directamente a la oficina de Canadá”, acotó. 

En cuando a la situación financiera de la empresa, Esquivel acepta que no era la mejor cuando salió, pero señala que antes de su salida el año pasado se habían cumplido con muchas de las obligaciones financieras, entre ellas el pago atrasado a los trabajadores y el acuerdo de pago con la Caja de Seguro Social.

Mientras las autoridades panameñas deciden si continúan con el proceso de retirarle la concesión a Petaquilla Minerals que obtuvo en 1997, los acreedores panameños y los más de 600 trabajadores esperan que la empresa consiga el financiamiento para cancelar sus deudas.