El 53% de los niños de países de ingreso bajo y mediano se ven afectados por la pobreza de aprendizaje, sostiene el Banco Mundial.
La pobreza de aprendizaje es un nuevo concepto que introduce el organismo internacional en base a datos mundiales elaborados con el Instituto de Estadística de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) y se determina cuando un niño o niña no puede leer y comprender un relato simple a los diez años.
La situación es alarmante y mientras no haya una solución a la crisis mundial del aprendizaje, no será posible acabar con la pobreza extrema, dice el Banco Mundial.
En Panamá, a través de la prueba Crecer, que aplicó la Dirección Nacional de Evaluación Educativa del Ministerio de Educación (Meduca) en 2018 y con la que fueron medidas las habilidades de los estudiantes de tercer grado en español y matemáticas, se demostró cómo estamos en esta materia.
La prueba, aplicada a 60 mil alumnos demostró que el 51% de los estudiantes de tercer grado tiene dificultades para leer y comprender lo que esta leyendo, mientras que el 53% tiene deficiencias en matemáticas.
"El hecho que un niño o niña no puede leer y comprender un relato simple, amenaza los esfuerzos de los países para desarrollar capital humano, así como las habilidades y los conocimientos necesarios para los trabajos del futuro", asegura el Banco Mundial.
Cuando un niño sabe leer bien, puede tener acceso a los diversos conocimientos codificados en textos de todo tipo, en caso contrario, no adquirir la competencia en lectura dificultaría claramente su capacidad de aprender a lo largo de su vida social y laboral. Es por ello que, la primera tarea de una escuela es garantizar que los niños puedan leer correctamente.
¿Cómo lograrlo?
Para el Banco Mundial los países deberán avanzar a su propio ritmo en términos del financiamiento y la implementación de reformas, pero con el objetivo de que todos los niños independientemente de su origen socioeconómico, raza o género, tengan acceso a una educación de buena calidad.
Señala que un enfoque sobre la educación se debe centrar en cinco pilares claves: preparar y motivar a los alumnos para aprender; los docentes de todos los niveles deben ser eficaces y valorados; las aulas de clases deben estar equipadas para el aprendizaje; las escuelas tienen que ser espacios seguros e inclusivos y los sistemas de educación tienen que estar bien administrados.
Además, medir el aprendizaje es esencial para hacer seguimiento de los avances y orientar la mejora del sistema.
