En Panamá, 12 de cada 100 personas en edad productiva están emprendiendo un negocio. El sector de la población que está creando empresas emergentes es el de los jóvenes entre 18 y 35 años, enfocados en iniciativas tecnológicas.
De acuerdo con el último informe del Monitor de Emprendimiento Global, (GEM, por sus siglas en inglés), que evalúa el crecimiento de la iniciativa emprendedora en el mundo, un 60% de las personas que emprenden en Panamá lo hacen por oportunidad y no por necesidad.
Para especialistas en la materia, hay quienes emprenden como una oportunidad de autorrealización personal, otros lo hacen porque no quieren ser empleados a tiempo completo, o desean poner a prueba sus habilidades y creatividad. Pero también están quienes emprenden para enfrentar el desempleo y la pobreza.
Datos oficiales demuestran que cada año en el país se generan cerca de 30 mil avisos de operaciones. Aunque esto no define el universo total de los emprendedores, brinda una orientación sobre el interés de la población en emprender un negocio.
A raíz de este avance en el desarrollo de nuevos negocios, las instituciones que promueven el ecosistema emprendedor en Panamá han ejecutado iniciativas para aumentar el desarrollo de programas innovadores y de apoyo a las startups. Desde enero hasta agosto de este año, la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Ampyme) ha atendido a más 5 mil emprendedores panameños a través de sus Jornadas Mipymes, First Tuesday y Mujer Emprendedora, programas destinados a apoyar a los nuevos talentos.
Por su parte, Fundación Ciudad del Saber impulsa el emprendimiento mediante programas como Comunidad de Innovación, Emprendimiento Femenino, Startups, y los proyectos Coworking y Discovery. Para entrar en este ecosistema, los proyectos de innovación tienen que aportar valor a la sociedad, asegura Dayra Navarro, gerente de operaciones del Centro de Innovación de la Ciudad del Saber. Actualmente, en la Comunidad de Innovación hay 50 empresas, cada una de estas integrada por equipos de tres personas en promedio. La mayoría de los proyectos, así como las startups posicionadas en la Ciudad del Saber, se enfocan en el área de tecnología.
Sobre la fuerza laboral de estas 50 empresas, un 54% de sus trabajadores son hombres y un 46%, mujeres; la mayoría tiene una especialización en su carrera profesional; un 75% domina el inglés y el español, un 21% solo el español y un 4% solo el inglés.
Los desafíos
El éxito de Silicon Valley y Facebook ha contribuido a rejuvenecer la imagen de las startups y los emprendedores. Sin embargo, en países como Panamá hay mucho camino por recorrer para que la sociedad pierda el miedo al riesgo de emprender, comenta Juan Elías Choy, especialista en mercadeo del Centro de Innovación de la Ciudad del Saber. “A pesar de que hemos crecido en innovación, la gente sigue emprendiendo en lo tradicional, en lo que se siente más segura, pero hay muchas cosas que explorar y oportunidades por innovar”, asegura.
Al otro extremo, los nuevos emprendedores luchan contra un mercado reacio a las nuevas tecnologías. Alejandro Carbonell, CEO de Tutorez, una plataforma online que conecta a estudiantes con tutores de cualquier materia cerca de ellos, explica que “actualmente emprender es más sencillo que antes, pero tener éxito es más difícil”. Una de las barreras que ha experimentado en su proyecto de tutorías es el hecho de que el panameño aún se limita a realizar compras online.
Cuna del emprendimiento
Con una sede en Washington y otra en Panamá, la organización Young Americas Business Trust (YABT) busca fomentar el espíritu empresarial en jóvenes de la región, ofreciendo herramientas para que los emprendedores puedan crear sus propios negocios, generar empleo y valor a la sociedad.
También mediante el programa TIC América, que es una competencia que se lleva a cabo anualmente, el ganador recibe un capital semilla de 5 mil dólares, acompañamiento, entrenamiento virtual y una red de contactos clave a nivel de las Américas y otras regiones del mundo para que los emprendedores culminen con un proyecto viable y sostenible, comentó Edgar Maestre, director del YABT para Latinoamérica.
