BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO (BID)

Sector exportador: hora de adaptarte para América Latina

Los envíos al exterior cayeron 9.1% en el primer trimestre del año, y entraron en una fase de contracción luego de dos años de estancamiento.Diversificar las exportaciones y sus mercados y reducir costos y tiempo en la cadena ayudarían a estimular el sector exportador.

Sector exportador: hora de adaptarte para América Latina
En los primeros seis meses de 2014, Panamá no exportó ningún bien o producto a Israel.

La década dorada de América Latina, esa que terminó por el 2012 y cuyo súper ciclo de los commodities (materias primas) impulsó el crecimiento económico de muchos de sus países a ritmos envidiables, ya es cosa del pasado. Con la crisis financiera en proceso de cicatrización, el comercio ha cambiado y la región debe adaptarse.

La contracción de las exportaciones de los países latinoamericanos se agravó al inicio de este año, y los precios de los productos básicos siguen bajos aunque estables. Para que la región enfrente y revierta una proyección gris, son claves varias medidas integrales que estimulen el comercio.

Para Paolo Giordano, economista principal del sector de Integración y Comercio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el sensible panorama actual no aparenta mejorar a mediano plazo “y el impacto decisivo que ha tenido sobre el comercio va a seguir”. Vía telefónica desde Washington, EU, Giordano destacó la importancia de diversificar las exportaciones y sus mercados, y hacer más fácil y menos cadena de distribución y de envíos.

 

Adaptarse. Diversificar. Aceitar el sistema. Más integración. 

“Sobre el dólar, hay fuerzas contrapuestas: por un lado de que haya una apreciación generalizada del dólar hace que mecánicamente los valores de las exportaciones se reduzcan, porque exportamos en moneda local”.


Paolo Giordano
Economista principal del sector de Integración y Comercio del BID

“El crecimiento que tuvimos, empujado por China y por otros países que demandaban muchos productos que exporta la región, se ha agotado. Hay que adaptarse a este cambio”, confirma el economista.

Igualmente, subraya que el repunte que ha experimentado el precio del petróleo en las últimas semanas posiblemente refleje cifras positivas en los estudios en el corto plazo.

¿QUÉ ESPERAR?

“Sobre los commodities, evidentemente en el muy corto plazo podemos esperar una leve mejora en los flujos comerciales, porque algunos precios están empezando a aumentar un poco (...)”, explicó Giordano. “Pero de manera general, en un mediano plazo, la perspectiva que tenemos es que los precios van a quedar deprimidos, y el impacto decisivo que ha tenido sobre el comercio va a seguir”, continúa Giordano.

En un reciente informe presentado por el sector de Integración y Comercio del BID están en cifras, las palabras de Giordano: con una caída de 9.1% interanual en el primer trimestre de 2015, las exportaciones de la región entraron en una fase de contracción luego de dos años de estancamiento (ver tabla).

Este deterioro del desempeño exportador de América Latina, “que se viene observando desde fines de 2014”, se generalizó en casi todos los países. Solo El Salvador, Guatemala y Honduras reportaron cifras positivas.

Particularmente, Panamá registró una caída de 8 puntos porcentuales entre el primer trimestre de 2014 al de este año, para situarse en -11.9%, más del doble del registro de Centroamérica en general, de -4.6%.

A la caída del precio de los productos básicos y del petróleo, se le suma la apreciación del dólar como factores de este desempeño.“Sobre el dólar, hay fuerzas contrapuestas: por un lado de que haya una apreciación generalizada del dólar hace que mecánicamente los valores de las exportaciones se reduzcan, porque exportamos en moneda local”, ahondó Giordano.

Con las devaluaciones de las monedas locales se podría “esperar un aumento de la competitividad de los países de la región, y por ende un incremento de las exportaciones”.

Pero la matemática no es tan simple. Primero: no todos están devaluando, particularmente los que están anclados al dólar, como Panamá. Segundo, aunque aquellos países que pueden devaluar también importan insumos que incorporan en sus exportaciones, entonces en la medida en que se encarecen los insumos eso “erosiona algún tipo de competitividad que uno podría ganar respecto a la devaluación de la moneda local contra el dolar”.

¿QUÉ HACER?

Aunque el economista enumera tres medidas claves, hace hincapié en que lo que se necesita es voluntad política para llevarlas a cabo, porque “son medidas que no tienen costo presupuestario”.

La primera de las tres recomendaciones es la de realizar que el mundo ha cambiado después de la crisis. Esto será básico para pensar en las siguientes: agilizar el flujo comercial.

“Reducir los costos de transacción, costos de transporte, costos de administración en las aduanas (tramitología), y esas cosas que hacen que para los exportadores sea más simple y económico exportar”, explica.

La primera de las tres recomendaciones es la de realizar que el mundo ha cambiado después de la crisis. Esto será básico para pensar en las siguientes: agilizar el flujo comercial.



La tercera, aunque reconoce que es fácil decirla y difícil ejecutarla, es la de apuntar a la diversificación exportadora. “Tenemos una oferta exportable muy concentrada en algunos productos que ahora experimentan los shocks externos, entonces hay que diversificar. ¿Qué significa? Exportar nuevos productos; los que ya exportábamos hacia otros mercados; y agregar valor a las exportaciones que ya tenemos”, añade.

En este tipo de escenarios, la “competitividad” es tan vital como los productos exportables. Para que un proceso o cadena sea competitiva y exitosa, Giordano sostiene que es “fundamental tener una alianza sana entre el público y el privado”.

Quien es responsable de la competitividad de un país al fin y al cabo es el sector privado, continúa, pero esto no quita el grado de responsabilidad del sector público para apoyarlo. Entonces, se requiere una “ coordinación interinstitucional para apoyar el sector exportador, y de eso en América Latina hay algunos ejemplos positivos, pero podrían haber más”. Tal vez por eso, el desempeño exportador sigue deteriorándose.

Como dijo Giordano, el mundo cambió después de la crisis, y no queda más que adaptarse a las enseñanzas que dejaron las heridas de la crisis financiera para que los países latinoamericanos dejen de depender de un súper ciclo que no aparenta repetirse ni en el corto ni en el mediano plazo.


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