Panamá seguirá siendo este año uno de los países con mayor impulso en América Latina, con una tasa de 6.1% y mantendrá un crecimiento promedio en el mediano plazo de 6% y 7%.
La economía será impulsada por la apertura del Canal de Panamá, el sector servicios e inversiones en energía, minería, infraestructuras y logística. También ha alcanzado logros significativos en materia institucional, de transparencia y rendición de cuentas.
No obstante, el país necesita tomar una serie de medidas en materia fiscal y financiera para reforzar su posición y prevenir eventuales impactos externos.
Estas son algunas de las ideas planteadas por la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que visitó Panamá esta semana para realizar una evaluación sobre la situación y expectativas de la economía.
Valerie Cerra, jefa de la misión del FMI, recordó que desde 2009 los límites de déficit fiscal establecidos en la Ley de Responsabilidad Social Fiscal han sido modificados a través de dispensas y modificaciones a la ley.
Aunque la norma tiene aspectos positivos “la principal recomendación es que la Ley de Responsabilidad Social Fiscal se pueda mantener sin recurrir a la Asamblea a pedir alzas de déficit fiscal”.
También recomendó mejorar la capacidad institucional de la Dirección General de Ingresos y afrontar la situación del programa de pensiones de la Caja de Seguro Social -cuyas reservas se agotarán en la próxima década- sin causar una merma en la capacidad de inversión.
El organismo reconoce los esfuerzos de Panamá para reforzar el marco legal para prevenir el lavado de capitales y el financiamiento del terrorismo y la importancia de la salida de la lista gris del Grupo de Acción Financiera, y el impacto positivo que tendrá para el país como centro financiero.
Para protegerse contra eventuales impactos externos y crisis sistémicas, y dada la ausencia de un prestamista de última instancia, el FMI recomienda la adopción de los estándares de liquidez Basilea III, la elaboración de un plan de contingencia para establecer una hoja de ruta en caso de que se produzca una crisis de liquidez, así como crear un fondo de liquidez para asistir a los bancos que eventualmente enfrenten problemas de liquidez.
Sobre este último punto, el ministro de Economía y Finanzas, Dulcidio De La Guardia, dijo que en varias ocasiones ha habido conversaciones con el sector bancario pero no se lograron consensos.
“Es algo que estaremos discutiendo con ellos más adelante, porque los bancos tendrán que estar de acuerdo para que el fondo se ponga a funcionar”, dijo.
