Para que Soho Mall pueda aspirar a una venta que beneficie a acreedores y arrendatarios, aún resta que la Oficina para el Control de Activos en el Exterior del Departamento del Tesoro de Estados Unidos (OFAC, por sus siglas en inglés) acepte el fideicomiso al cual ya se transfirió todos los bienes del centro comercial.
El pasado 1 de julio, las compañías dueñas de Westline Enterprises, Inc. –propietaria del mall– firmaron un fideicomiso mediante el cual se desvinculó al complejo Soho Mall de sus anteriores beneficiarios.
Durante este periodo, la OFAC ha estado analizando la información.
Ayer, un grupo de 40 colaboradores se manifestaron exigiendo respuestas sobre qué pasará con el centro comercial, que padece la falta de clientes y de un administrador
DÍAS COMPLICADOS
Sin una administración en la que apoyarse y sin muchos clientes que atender, las empresas que aún operan en Soho Mall transitan por días de incertidumbre entre descuentos de hasta 70% y corredores vacíos.
Unos 40 comerciantes y colaboradores de las tiendas que operan en el centro comercial se manifestaron ayer en la entrada principal del lujoso edificio ubicado en calle 50. Piden respuestas o alguna señal de qué pasará con la administración del Soho Mall.
El 5 de mayo pasado, la Oficina de Control de Activos en el Extranjero (OFAC, por sus siglas en inglés), adscrita al Departamento del Tesoro de Estados Unidos, incluyó a los empresarios Abdul y Nidal Waked y a sus grupos empresariales en la Lista Clinton, una relación de compañías y personas que según Estados Unidos tienen vínculos con el lavado de activos.
Desde entonces, las compañías que operan en el mall han tenido días complicados. La OFAC prohíbe a ciudadanos y compañías estadounidenses tener cualquier relación con empresas incluidas en la Lista Clinton.
Como los arrendatarios nada tenían que ver con las acusaciones contra Waked, la OFAC decidió extender hasta enero de 2017 una licencia temporal para que las empresas que allí se encuentren puedan seguir haciendo transacciones con entidades e individuos estadounidenses.
Sin embargo, el mismo centro comercial no ha recibido una licencia de este tipo para operar con normalidad y pactar su venta, luego que Abdul Waked se desvinculara del complejo.
Ante este difícil escenario, los arrendatarios no adquieren nueva mercancía y los clientes han caído drásticamente. Lo que ha ido en aumento han sido los despidos y la salida de empresas: la incertidumbre pasando factura.
Así lo describe Lian Hinestroza, una colaboradora de una tienda de deportes que subraya que la poca clientela que llega lo hace en busca de descuentos.
“Ventas en precio regular no tenemos, entonces no hay ganancia para las tiendas. Los vendedores nos debemos a una comisión, y si no hay ventas, no hay comisión”, explica sentada en un banco del mall, mientras espera por el inicio de la cuarta manifestación pacífica que realizan los colaboradores. Todos cargan globos blancos. La poca clientela que ingresa los mira con la misma incertidumbre que tienen ellos con respecto a su futuro laboral.
El lujo del centro comercial se desluce con la quietud, las luces y tiendas apagadas y la lluvia de la tarde que cae torrencial y ruidosa y que hace más deprimente el panorama.
En sus inicios, en mayo de 2015, llegaron a operar en Soho Mall unos 80 comercios, que emplearon a cerca de 460 colaboradores y que invirtieron hasta $60 millones para tener su espacio en el exclusivo complejo capitalino. Pero la falta de información sobre el complejo ha generado un exilio inexorable.
“En la mayoría de las tiendas y empresas se ha reducido personal; muchos colaboradores han decidido renunciar, porque no saben qué va a pasar”, puntualiza Hinestroza. A su lado, cinco compañeros asienten y enfatizan cada vez que menciona “despidos”, “incertidumbre” o “comisión”.
LA ESPERA
Al margen de que Abdul Waked ya cedió el control absoluto de la empresa propietaria del centro comercial -Westline Enterprises, Inc.- y que se creó un fideicomiso para administrar los bienes hasta conseguir un comprador, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos no ha otorgado la licencia que necesita el mall para continuar con los pasos que implica el trámite de venta.
El viernes 1 de julio, a las 11:30 p.m., finalizó el proceso de negociación con las entidades crediticias a las que Soho Mall adeuda cerca de $174 millones. Esto dio paso a la firma de un fideicomiso.
Pero una vez creado el fideicomiso, la OFAC debía recibir la traducción de todos los documentos negociados para validar la efectiva salida de Waked, y que una futura venta no beneficie al comerciante. Estos son requisitos indispensables para que Soho Mall eventualmente pueda salir de la Lista Clinton y realizar transacciones comerciales y financieras con ciudadanos y empresas estadounidenses sin restricción.
De acuerdo con fuentes cercanas a este proceso, el fideicomiso es tan complejo que es lo que ha demorado la decisión de la OFAC, aunque se espera que en los próximos días se llegue a una aceptación de todo el proceso.

