Panamá busca aprender y desarrollar su capacidad tecnológica e Israel, con su amplio y diverso sector industrial, llegar al mercado latinoamericano. Con estas premisas como parte de los objetivos de cada uno, los dos países cerraron el pasado jueves la segunda ronda de negociaciones hacia un tratado de libre comercio (TLC). El primer encuentro había sido en mayo de 2014.
Diana Salazar, viceministra de negociaciones comerciales e internacionales del ministerio de Comercio e Industrias (Mici), celebró en conferencia de prensa la velocidad con la que se ha avanzado en las negociaciones y que cuando se concrete el TLC servirá de “alianza estratégica para avanzar en tecnología”.“Todos los socios, grandes o pequeños, tienen una particularidad. En el caso de Israel nos llamó la atención el tema de la innovación tecnológica”, explicó Salazar.
Y hablando de innovación y tecnología, los más de 11 mil kilómetros que separan a ambos equipos negociadores derivó en que algunos temas del acuerdo se tratasen vía correo electrónico o videoconferencia. Las partes coinciden en que el avance en los puntos de la agenda a tratar ha sido “sustancial”.
Diana Salazar
Viceministra de negociaciones comerciales e internacionales del ministerio de Comercio e Industrias (Mici)
Por su parte, la jefa de negociaciones y directora del departamento de acuerdos comerciales de Israel, Yifat Alon Perel, pronosticó que el acuerdo podría firmarse a principios de 2016 y dijo que ayudará a incrementar el intercambio comercial, que en 2013 fue por $13.6 millones. Del total, solo $1 millón corresponde a exportaciones panameñas.
Cifras de la Contraloría General de la República revelan que en los primeros seis meses de 2014, el único intercambio comercial entre los países fueron productos que importó Panamá, por $403 mil.
“Israel mira hacia Panamá como un socio importante en América Latina, que es un mercado que nos interesa bastante. El comercio entre ambos países es bastante reducido, pero estamos seguros que con la firma de este acuerdo tendremos un avance importante”, señaló Alon Perel.
En 2013, Panamá exportó a Israel piedras preciosas, semen de bovino, maderas tropicales y deshechos de plásticos. En cuanto a importación, en los últimos años Panamá ha adquirido textiles, aparatos para medicina, repuestos de carros, dispositivo de grabación de audio y video, entre otros.
En agosto de 2010, el gobierno del expresidente Ricardo Martinelli adquirió un equipo de espionaje por $13.4 millones a la empresa israelí M.L.M. Protection. En diciembre del año pasado, el embajador de Israel en Panamá, Alexander Galilee, aseguró que la negociación de dicho equipo no fue de Estado a Estado, sino entre el Gobierno panameño y la compañía.
Un sector importante para la economía panameña es la agricultura, y según ambos equipos negociadores podría beneficiarse de este acuerdo, gracias a la tecnología israelí enfocada hacia el agro y lo que tienen para ofrecer uno al otro.
“El hecho de que somos complementarios nos va a ayudar a no tener que estar sobre los mismos productos. Israel es un país más hacia el área industrial. En tema de los productos, puede haber un espacio para crecer sin que uno invada las sensibilidades del otro”, explicó Salazar.
Además, destacó que a solicitud del Gobierno panameño se incluyó en el acuerdo un tema de inversión y servicios, que Israel no suele negociar en sus tratados. “Esto apoya la visión de Panamá”, dijo la funcionaria panameña.
En octubre de 2010, ambos países ya habían firmado un Acuerdo de Cooperación Económica y Comercial (ACEC).
La tercera ronda de negociaciones aún no tiene fecha de realización.

