Londres debía publicar este miércoles 19 de diciembre su propuesta para reducir la inmigración procedente de la Unión Europea (UE) tras el brexit, algo que según medios empresariales asestaría un duro golpe a muchas empresas, ya de por sí preocupadas por la posibilidad de un brexit sin acuerdo.
El nuevo sistema migratorio se basará en las competencias profesionales y no en la nacionalidad, poniendo en pie de igualdad a los trabajadores comunitarios y a los extracomunitarios, explicó el ministro del Interior, Sajid Javid, en una entrevista antes de la publicación del documento.
Así, entre las medidas previstas figura imponer visas a los ciudadanos de la UE que lleguen a Reino Unido después de que el país salga del bloque.
“Será un sistema que reducirá la migración neta a niveles más sostenibles”, afirmó Javid, asegurando que no se ha marcado un “objetivo específico” de reducción, pero que pretende lograr que las empresas “busquen primero mano de obra nacional”.
El control de la inmigración, y en particular acabar con el principio europeo de la libre circulación de personas, fue uno de los principales temas de la campaña del brexit durante el referéndum de 2016 en el que 52% de los votantes británicos apoyaron abandonar la Unión Europea.
Los efectos del brexit en la inmigración comenzaron a notarse poco después. Así, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas, tras haber alcanzado niveles récord en 2015, la inmigración neta en Reino Unido se redujo hasta llegar a 280 mil personas el año pasado.
