Una nueva estructura para medir el costo de la canasta básica familiar de alimentos (CBFA) comenzó a regir desde enero de este año.
En comparación con la cesta alimenticia que estuvo vigente hasta diciembre de 2014, el nuevo indicador incluye 59 productos para el caso de los distritos de Panamá y San Miguelito. Mientras que para el interior del país —área geográfica que hasta ahora es anexada— se consideran 50 productos. En comparación con la CBFA, vigente hasta diciembre de 2014, se incorporaron 15 productos y se eliminaron seis.
También se modificó ligeramente el indicador referente a la cantidad de personas que forman parte de una familia promedio. Se considera 3.48 miembros, en lugar de los 3.84 que había anteriormente.
Para algunos alimentos cambió la presentación de los productos básicos considerados en la canasta. Tal es el caso de la a tuna en agua, la cual era de 170 gramos y ahora será de 142 gramos.
En tanto, la ingesta calórica no sufrió alteraciones. El Instituto de Nutrición de Centroamericano y Panamá, recomienda proveer 2,305 kilocalorías por persona al día en un hogar integrado por 3.5 personas. Y así quedó este parámetro.
La Dirección de Análisis Económico y Social del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) programa divulgar dos informes mensuales sobre la evolución del costo de la canasta básica para considerar los precios de la capital y el interior del país.
Ambas canastas se han estructurado con la misma información que se generó de la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares 2007-2008 y la de Niveles de Vida de 2008, así como los del Censo Nacional de 2010. En tanto, se conoció que el año base que se utilizará será 2013.
Representantes de gremios de consumidores reconocen como válido el hecho de que se estén haciendo las actualizaciones pertinentes a la canasta básica, toda vez que los precios y el consumo de los alimentos han ido cambiando. Además, que representa una manera de que el control de precios en algunos de los productos tenga mayor alcance.
Para el dirigente Pedro Acosta, habría que esperar un tiempo para ver si estos parámetros de medición funcionan.
Los cambios, asegura, representan una oportunidad para que las personas revisen sus hábitos de consumo.
“Tenemos la obligación de revisar los hábitos de consumo porque compramos lo que no necesitamos y sin presupuesto determinado. Y claro que el comercio se aprovecha de eso”, puntualizó.
Por su parte, el activista Raúl Eduardo Molina también consideró oportuno actualizar cada cierto tiempo el año base, no solo de la canasta alimenticia, sino de cualquiera otra medición económica que se ejecute.
Sin embargo, a Molina le inquieta que los cambios sean utilizados como un mecanismo para falsear, disfrazar o maquillar resultados.
Dijo que hay que ser muy cuidadoso en ese sentido, porque cambiar productos que se compran porque han aumentado de precio por otros que no tienen la misma rotación, debe ser bien explicado para que haya transparencia en el asunto. “Si se mantiene oculta [la información] ya habría que pensar cuáles son los motivos para ese cambio”, afirmó.
Desde hace más de dos años, el MEF propuso hacerle cambio a la CBFA, aduciendo que los hábitos de consumo en Panamá han variado y que los compradores se inclinan por productos más económicos debido al alto costo de la vida.
Los planteamientos desde entonces han dado paso a críticas de diferentes sectores dirigidas a que se están introduciendo productos más baratos y de baja calidad para mostrar una canasta básica de alimentos con un precio más bajo.

