El presidente Donald Trump declaró que el viernes fue "un gran día para los empleos en Estados Unidos", luego de que su gobierno autorizó formalmente la construcción del oleoducto Keystone XL, con lo que allanó el camino para que finalmente se complete el proyecto de 8 mil millones de dólares.
Anulando una disposición del gobierno de su antecesor Barack Obama, el gobierno de Trump emitió un permiso presidencial para que la compañía TransCanada, con sede en Calgary, construya el oleoducto.
Apareciendo junto con el director ejecutivo de TransCanada en la Oficina Oval de la Casa Blanca, Trump dijo que la autorización es parte de una "nueva era de la política energética estadounidense".
Dijo que la nueva política de su gobierno reducirá los costos y la dependencia del petróleo extranjero, además de crear miles de empleos en Estados Unidos.
"Va a ser un oleoducto increíble", dijo Trump. "La mayor tecnología conocida por el hombre o la mujer y, francamente, estamos muy orgullosos de ello".
La decisión puso fin a una disputa de años entre grupos ambientalistas y la industria petrolera que se convirtió indirectamente en un enfrentamiento sobre el calentamiento global.
Representa uno de los pasos más grandes tomados hasta el momento por el gobierno de Trump, de privilegiar el desarrollo económico por encima de las inquietudes ambientales.
El Departamento de Estado dijo que concluyó que la construcción del oleoducto sirve al interés nacional de Estados Unidos. Llegó a esa conclusión tras un estudio de los factores ambientales, económicos y diplomáticos, añadió.
