La fiscalía general venezolana señaló el viernes al otrora poderoso jefe de la industria petrolera estatal y exembajador ante la ONU, Rafael Ramírez, como presunto cerebro de una nueva trama de corrupción detectada en una filial europea de la empresa de crudo del país sudamericano que habría ocasionado daños multimillonarios.
El fiscal general Tarek William Saab informó en rueda de prensa que se abrió una pesquisa tras encontrar supuestas irregularidades en la Oficina de Inteligencia de Mercadeo y Política Petrolera de la corporación estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) en Viena, creada en el 2006 durante la gestión de Ramírez para fiscalizar el comercio de hidrocarburos, con fines de recaudación de regalías e impuestos.
Ramírez, quien está fuera del país, ya es investigado por otras acusaciones de corrupción en la petrolera que involucran también un familiar y a varios de sus más cercanos colaboradores.
La fiscalía, empero, no ha anunciado ningún cargo específico.
Ramírez, quien antes de su renuncia en la ONU criticó al gobierno en medio de la severa crisis económica en Venezuela, ha negado desde el extranjero los señalamientos.
