El panorama electoral en Panamá es sumamente desafiante debido a la multiplicidad de candidatos y al clima polarizado que se vive hoy en las redes sociales.
En una conversación con Luisa García, reconocida como una de las 100 mujeres más influyentes de España según Forbes, profesional del mundo de las comunicaciones y el marketing, llegó a Panamá justo el día del primer debate de los candidatos a la Presidencia. Y en una conversación con La Prensa se exploró el mundo de los algoritmos y los riesgos del mal uso de la tecnología, que en períodos de votaciones puede generar más confusión y desinformación.
La polarización varía según los países y los momentos históricos, siendo temas como el aborto uno de los principales generadores de tensiones en la conversación social. En Panamá, por ejemplo, el tema del aborto se destaca como el más conflictivo, manteniendo altos niveles de división durante los últimos cinco años.
Los algoritmos de las redes sociales están diseñados para reforzar las posiciones de los usuarios, creando burbujas de filtro que limitan la exposición a puntos de vista divergentes.
“Esos algoritmos generan reacciones en nuestro cerebro que nos hacen adictos a esa conversación. La gente busca la conversación crispada. Cuando entran a X o a Facebook, lo que ves es pelea o te llegan mensajes que te demuestran que tú estás en el lado correcto de la historia”.
Frente a esto, lo primero que tenemos que hacer todos es estar conscientes de que eso sucede , recalcó. Tampoco se trata de aislarse, sino de participar en las conversaciones de manera responsable. Esto aplica tanto para personas como para empresas.
García, quien no atiende a campañas políticas ni a políticos como clientes desde la firma en la que trabaja, enfatizó la importancia de la responsabilidad ciudadana, a quienes les toca ser críticos con la información que consumen, verificar las fuentes y participar de manera responsable en la conversación pública.
Los ciudadanos se enfrentan a enormes desafíos en un mundo en el que millones de mensajes incendiarios generan división y enfrentamiento, con una polarización que ha crecido un 40% en los últimos años, según un estudio de la firma LLYC. Esto ocurre con o sin periodos electorales de por medio, pero puede agravarse cuando hay que escoger a las autoridades de un país.
“Hay muchos temas que ahora generan preocupación con respecto a las campañas electorales y la aplicación de la tecnología mal usada... Evidentemente todo lo que tiene que ver con bulos y fake news es un fenómeno clarísimo. Y las que no son directamente noticias e informaciones falsas, pero que generan dudas que llevan a que los votantes que no tienen una posición tan clara se inclinen por uno u otro candidato”, dijo García.
En este punto se permitió una explicación más detallada, cuando indicó que en aquellos países en los que el voto no es obligatorio, dichas noticias falsas pueden llevar a que el votante se quede en casa, cuando todos quieren todo lo contrario, que es movilizar al electorado. De allí, la importancia de aprender a ser ciudadanos digitales.
¿Cómo se logra eso?
“Haciendo el double check de las informaciones que te llegan, yendo a las fuentes originales, haciendo un esfuerzo y no conformándote siempre con las mismas, reivindicando el papel de los medios de comunicación, que es verdad que están desacreditados o el modelo de negocio está en crisis, sin embargo, los ciudadanos deben saber que ellos - los medios- hacen un trabajo de filtro y de edición que es muy relevante”.
También se debe apelar a los políticos responsables en lugar de hacer exactamente lo contrario, agregó.
Las empresas, por su lado, tienen que fortalecer sus esfuerzos para mantener su legitimidad, especialmente en un escenario como el de Panamá, donde es posible que un presidente electo cuente con solo el 20% de los votantes, dijo García.
En este sentido, explicó que es crucial que las empresas aseguren el respaldo y la aceptación de sus proyectos por parte de la ciudadanía, ya que esto no solo garantizará su legitimidad, sino que también influiría en la disposición del Gobierno para respaldarlos.
En otras palabras, un gobierno electo necesitará el apoyo popular para respaldar iniciativas empresariales, ya que no puede permitirse el lujo de ignorar las preferencias de sus votantes.

