El desempleo es un problema que pega fuerte a los jóvenes. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo, 113,347 jóvenes de 15 a 29 años están desocupados, es decir, no cuentan con un empleo formal.
De esta cantidad de personas, 52,064 están entre los 20 y 24 años, muchos recien graduados de la universidad o con algún tipo de educación media. Mientras que entre los 25 y 29 años de edad, los desocupados suman las 40,905 personas.
El desempleo juvenil aumentó en los últimos años al pasar de una tasa de 17.8% en octubre 2024, a 19.9% en septiembre 2025, la incidencia es mayor entre las mujeres con una tasa de 25.4% de desempleo, frente a la tasa de desocupación de 16.5% para los hombres.
René Quevedo, experto en mercado laboral y asesor empresarial, indica que los jóvenes son 23% de los trabajadores y la mitad de los desocupados del país, aportando además el 55% de los nuevos desempleados generados en esos 11 meses.
“En lo que va de Siglo, el Estado panameño ha invertido más de $44 mil millones en educación. Sin embargo, la alienación de nuestros jóvenes del mercado laboral es un fenómeno estructural y sistemático, que tiende a agravarse, por lo que urge dimensionar la magnitud y extensión del problema de manera objetiva”, plantea Quevedo.
Explicó que hace dos décadas, los jóvenes representaban 1 de cada 4 nuevos empleos generados por la economía panameña.
Hoy, el panorama es inverso: por cada 10 empleos creados, 3 jóvenes pierden su trabajo, evidenciando un proceso de exclusión creciente del mercado laboral, alerta Quevedo.
Detalla que en 2025, aunque se generaron más de 70 mil empleos, al menos 5 mil jóvenes perdieron sus trabajos y otros 8 mil comenzaron a buscar empleo sin éxito, lo que confirma que el crecimiento económico no está beneficiando a esta población.
El especialista en mercado laboral, René Quevedo, advierte que esta tendencia responde a un problema estructural. Señala que los jóvenes representan el 23% de la fuerza laboral, pero concentran cerca de la mitad del desempleo, lo que evidencia una desconexión entre educación, economía e inversión.
Además, 54% del empleo juvenil es informal, y quienes logran insertarse en el mercado formal perciben en promedio $815 mensuales, mientras que solo el 13% accede a posiciones profesionales con salarios superiores a $1,000.
El economista Luis Morán, sostuvo que es preocupante que el desempleo juvenil duplica al desempleo promedio nacional que está en 10.4%.
“En el diagnóstico sobre mercado laboral, en los jóvenes observamos una baja oferta laboral para este grupo poblacional, y la necesidad de vincular educación y trabajo para promover la inserción, así como la conexión mas que necesaria que debe existir con universidades, para fomentar habilidades digitales, que esta necesitando el mercado”, planteó.
El economista Luis Morán advierte que uno de los principales retos es generar oportunidades reales para los jóvenes, especialmente en el ámbito del emprendimiento.
Señala que muchos continúan ingresando a sectores tradicionales saturados y altamente competitivos, lo que limita sus posibilidades de crecimiento.
Plantea la necesidad de orientar a las nuevas generaciones hacia áreas con mayor potencial como la logística, el turismo rural y deportivo, las agroindustrias y las industrias creativas, consideradas estratégicas para el desarrollo económico del país.
El economista insiste en que se deben ampliar las opciones para los jóvenes y fortalecer la formación dual, promover el emprendimiento por oportunidad y consolidar una verdadera vinculación entre empresa y academia.
A su juicio, sin una oferta real de empleo por parte del sector privado, los esfuerzos de capacitación resultan insuficientes. Advierte que esta desconexión podría agravar el desempleo juvenil y aumentar la presión sobre subsidios estatales, si no se logra impulsar la generación sostenible de empleo y emprendimiento en las nuevas generaciones.

