Una estructura de captación de fondos basada en depósitos, los elevados niveles de liquidez de una plaza que no tiene prestamista de última instancia y una variada oferta bancaria que anima la competencia son algunos de los factores que tienden a mitigar el eventual aumento de tasas que se produciría como efecto de las subidas aprobadas por la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed).
En momentos que la economía trata de recuperarse tras el fuerte impacto sufrido en la pandemia por las restricciones impuestas por el Gobierno, una eventual subida de tasas localmente haría más restrictivas las condiciones de crédito, que es uno de los carburantes del crecimiento.
El pasado mes de junio, la Fed aplicó un histórico aumento a las tasas de interés de referencia de 75 puntos porcentuales, para dejar la tasa en un rango entre 1.5% y 1.75%. La de junio fue la tercera subida en lo que va de año, tras las concretadas en marzo y en mayo, de 25 y 50 puntos básicos, respectivamente.
De esta manera, la Fed trata de aplacar en Estados Unidos el alza de los precios, que en mayo marcó máximos de 40 años. A través del encarecimiento del precio del dinero, trata de enfriar una economía recalentada.
Además, el banco central estadounidense ha adelantado nuevas subidas de tasas en lo que resta del año para lograr ese objetivo de contener la inflación.
El aumento de las tasas de interés en Estados Unidos tiene un efecto cascada que se termina reflejando en otros países, una realidad de la que no escapa una economía dolarizada como la panameña.
En esta coyuntura, la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP) efectuó un análisis sobre el desempeño de las tasas de interés en el sistema bancario nacional.
La principal conclusión del reporte es que el aumento de tasas de interés aplicado por la Fed puede repercutir en Panamá, pero no de manera inmediata, sino que suele trasladarse en un promedio superior a los seis meses, y que el aumento se produce con una intensidad menor al aplicado por la Fed en las tasas de referencia.
Patricio Mosquera, gerente de Análisis de Coyuntura de la Superintendencia de Bancos, explicó que la fuente de fondos de los bancos de la plaza son principalmente los depósitos, y que esto hace que no haya tanta sensibilidad para los efectos del traspaso de tasas como sí sucede en otros mercados donde los bancos se fondean más a través de emisiones.
El reporte explica que “los bancos tienen un costo de fondos distinto a la tasa de la Fed, que incluye entre otros los costos de captaciones por depósitos y los costos de sus obligaciones emitidas”.
Los depósitos o las tasas pasivas locales suelen ser más susceptibles de aumentos de tasas. Pero depende del tipo de cliente. El reporte señala que “los incrementos en las tasas pasivas se observan en los depósitos a plazo fijo de clientes con mayores niveles de fondos, puesto que tienen una mejor posición de negociación frente al banco para el ajuste de sus tasas” y no tanto en los tenedores de depósitos de menor cuantía.
En el caso de los préstamos a los hogares, en el reporte se indica que aunque las tasas de la Fed tienen influencia, este es uno de varios elementos que incide en el costo de los préstamos. Hay otros factores que tienen que ver con el riesgo de crédito del cliente, como el historial de crédito, la existencia de garantías o colateral, el plazo de los préstamos, los abonos iniciales, el tipo de préstamo, el entorno económico en que se desenvuelve, la tasa de interés que pagan los bancos para obtener fondos y la disponibilidad de los mismos, entre otros, que junto a la tasa federal de Estados Unidos, deben ser considerados a la hora que un banco decide subir o bajar las tasas de interés que cobra por colocar préstamos, señala el reporte.
Además, la Superintendencia recuerda que las tasas de política monetaria son instrumentos de corto plazo, mientras que la mayor parte de los créditos de hogares son cubiertos en un plazo mucho más amplio. Por eso, las entidades bancarias buscan fondearse en condiciones adecuadas de plazo y tipo de instrumento, lo que ha favorecido la estructura de depósitos de largo plazo.
Además, hay otros dos factores que pueden influir en la definición de las tasas. Por un lado está la competencia que hay en la plaza y la posibilidad que tiene el cliente de mover su préstamo de un banco a otro; y por otro, como recuerda Mosquera, en los últimos dos años se han producido una gran cantidad de reestructuraciones de préstamos con motivo de la pandemia, una situación que también actúa como mitigante para la eventual aplicación de alzas.
En un caso hipotético de subida rápida de tasas a los préstamos, se podría deteriorar la cartera y obligar a los bancos a constituir provisiones, afectando de esa forma la rentabilidad.
Mosquera explicó que a la fecha, pese a las distintas subidas de tasas de interés por parte de la Fed, las tasas a los préstamos locales se han mantenido estables en términos generales, algo que no ha sucedido en Estados Unidos, donde se han producido aumentos considerables.

